Adeus Olinda! 3


No hemos aprendido casi nada de portugués… yo lo único que digo todo el día es “obrigada” jajaj.

Ya nos hemos despedido de Olinda, Xun y Johan, que se han portado muy bien con nosotros, nada más llegar a su casa, nos dieron una copia de la llave y una habitación.

La primera noche nos comieron los mosquitos así lo primero que hicimos al despertarnos fue colocar la mosquitera (qué bien hemos hecho en traerla!!)

Han sido unos días muy tranquilitos. De la casa a la playa, de la playa al mercado (le enseñamos a hacer tortilla y gazpacho a Xun), paseos por el pueblo, cervecitas, cafés y entre nuestras visitas a una de las iglesias del pueblo, un señor muy canijo con una chapa de Olinda nos dijo que pasáramos a la iglesia y empezó a explicarnos cosas muy interesantes (si tiene una torre es portuguesa, si tiene dos es holandesa, hay 22 iglesias en el pueblo porque había familias ricas que construían su propia iglesia para fardar y todas ellas están conectadas subterraneamente, los tejados si tenían triple fila de tejas denotaba que la familia era rica, si no tenía tejas era pobre, nos dijo cuando cantaban los monjes, cuando eran los mejores mercados, etc.) y el muchacho salió de la iglesia con nosotros y siguió explicando y enseñándonos cosas, y nosotros nos dejamos querer claro, jejej.

Nos llevó al antiguo mercado de esclavos, a la calle Amparo (la más conocida) nos enseñó la diferencia entre las piedras de la calzada y ya nos empezó a escamar que fuera gratuito, a lo cual le dijimos: “amigo nos tenemos que ir” y el colega nos dijo: “son 50 reales” ajajajaja, casi salimos corriendo, pero como dos valientes le dijimos: “eso se dice antes, no después. Nosotros no tenemos dinero”, así que le dimos las monedillas que teníamos en el bolsillo y andando. Ya tenemos un amigo más en Olinda jeje.

En nuestra última noche en Pernambuco llegó a la casa de Xun una chica rumana, Simona, que quiere recorrerse Sudamérica trabajando en hostels.

Salimos los cuatro a tomar una cerveza y como nos gusta la música nos sentamos en bar que tenía música en directo. Estaban tocando “forró“. Al pagar nos llevamos la sorpresa y la cuenta era el doble de lo que habíamos consumido, y es que aquí en Olinda, te cobran la música en directo O_o

Ayer nos invitó a comer Xun (cuscús de maíz que es muy típico aquí, con verduras), hicimos un par de bocatas y nos fuimos a la estación de autobuses (Rodoviaria  en portugués).

Los autobuses aquí están muy bien, así que pasamos noche en él (14 horas de trayecto). Me puse muy contenta porque el bus tenía WiFi y me pasé la mayoría del tiempo pidiéndole la contraseña al conductor, que cada vez me decía algo distinto, así que sin WiFi… ¬_¬ a dormir…

Por ahora Olinda es el sitio más encantador y bonito que hemos conocido, a ver que nos depara Salvador 🙂

Un abrazo!!

 


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