Amadísimo Sol :) 8


Pues sí, jeje, estamos muy felices, y es que vivir sin saber que día es, es genial. Hemos decidido que todos nuestros días son Sábados, el Viernes no está mal…pero mejor Sábado 😀

La Patagonia es increíble, no me canso de decirlo, los paisajes son impresionantes, todo es a lo grande y muy diferente de lo que habíamos visto hasta ahora. Los atardeceres con una locura, con nubes blanquísimas que parecen naves espaciales, sobre el cielo multicolor y las montañas de fondo con esos picos preciosos… Hace un poco de frío, pero es normal, teniendo en cuenta que estamos tan al Sur. Pasamos el último día en Ushuaia con nuestro amigo (ya casi hermano o más bien hijo jaja) Luis y nos llevó al aeropuerto para irnos a el Calafate, nuestro siguiente destino. El aeropuerto es rechiquito, pero muy nuevo y bien organizado, y lo mejor es que en el control te dejan meter agua para el mate jaja. El vuelo fue muy cortito, no dio tiempo a nada, pero lo justo para admirar la Patagonia desde lo alto. En el Calafate no había nadie esperándonos 🙁 porque no conseguimos couch, así que nos fuimos en minibus al centro de la ciudad, a un albergue que nos había recomendado Luis, y con suerte había cama para nosotros, porque la ciudad está llena de turistas. En el mismo albergue se contratan las excursiones, así que contratamos la visita al Glacial de Perito Moreno para la mañana siguiente para no perder tiempo. Paseamos por la ciudad, compramos un par de “filetacos” de carne de vaca y nos fuimos a cenar al albergue que tiene zonas habilitadas para ello. La carne estaba buenísima!! Nos acostamos pronto porque teníamos que madrugar para ir al Glacial. Por la mañana nos recogió un bus a todos los que íbamos a la excursión, y el camino fue muy lindo, pasamos por el precioso lago Argentino con sus flamencos. El bus paró justo antes de llegar al Parque para ver la panorámica del Glaciar, pero no se veía nada de la niebla que había. Por suerte esa niebla fue desapareciendo a lo largo del día, y es que, como dijo nuestra guía, en el Calafate en un día se pueden dar las 4 estaciones. Puede amanecer lloviendo, haber viento, nevar y salir el sol en el mismo día, y eso fue lo que ocurrió (sin nieve en nuestro caso, menos mal jeje). Llegamos al Parque y nos estaba esperando un barco, el cual nos iba a acercar al Glacial. Si tenéis la oportunidad de visitar la Patagonia, no os podéis perder esto. Después de las Cataratas de Iguazú, ésto es lo que más me ha impresionado. El permanente crujir del hielo y su estrépito al caer al lago Argentino es alucinante, ese color taaaan azul, esa cantidad de hielo que va avanzando, y encima ese precioso arco iris que se formó justo encima del Glaciar O_O En el barco conocimos a “Supernona”, Marisa, una mujer extraordinaria, simpática y extrovertida, que cuando nos vio con el mate se acercó a hablar con nosotros y terminamos tomando mate los tres 🙂 Es una italiana que lleva toda la vida viviendo en Estados Unidos y se pega un viajecito todos los años con su hija y su yerno, a hacer senderismo y estar en contacto con la naturaleza. Es una superabuela vaya, tiene una vitalidad que ya la querría para mi jeje. Después del barco, nos fuimos a las pasarelas, hay varios senderos, que pasan a distintas distancias y alturas del Glaciar. Mate en mano, fuimos paseando y admirando esta maravilla, y tuvimos tanta suerte que dejó de llover y salió el sol. Disfrutamos mucho de este paseo y me volví loca con las fotos y vídeos, porque vimos dos ruptura de hielo grandísimas! Después de esto, volvimos al albergue, compramos una botellita de vino, la cena y a dormir. A la mañana siguiente nos fuimos en bus a el Chaltén, otro sitio precioso, rodeado de naturaleza y montañas. Este pueblo es pequeñísimo, solo tiene casitas de madera. Está situado al pie del Monte Fitz Roy, en el sur de la cordillera de los Andes y a orillas del Río de las Vueltas y es la capital argentina del trekking. Es una pequeña villa turística fundada en pleno Parque Nacional de los Glaciares. Lo que no nos gustó de Calafate fue que te cobraban por todo, y es caro, pero el Chaltén además de que te dejan visitarlo todo de forma gratuita, es bastante barato. La primera noche dormimos en un albergue horrible y sucio como él solo, así que al día siguiente nos cambiamos a un lugar estupendo. Una casita con 4 camas y un baño, se alquilaban las camas a 50 pesos (la mitad que en el resto de los sitios) y estaba muy limpio y nuevo todo. La casita la alquilaban dos colombianas encantadoras, Rubí y Bibian, se llama “las caribeñas” por si váis algún día, y está en frente de la estación de bus. Una de las noches durmieron con nosotros una pareja parisina muy simpática que está terminando su viaje de dos años por sudamérica, y la otra con un chico canario muy simpático, Adrián, que va a vivir una temporada en Ushuaia. Hemos hecho mucho senderismo estos días por allí, y ¿a qué no sabéis con quién nos encontramos? con “Supernona“!! Marisa había llegado también a este pueblo con su hija y su yerno, qué pequeño es el mundo jeje. Una noche cenamos en un restaurante que a la vez es la casa del dueño y tiene una pared de la casa de rocódromo (chulísima), y como tienen pocas mesas, si vas en pareja, tienes que compartir la mesa con otra pareja, y así fue como conocimos a Magdalena y a Daniel, ella de Polonia y él de Australia. Ambos viajan por Sudamérica y seguramente vuelvan a Australia a vivir. Pasamos un rato muy divertido con ellos, que hablan español perfecto, y Daniel es el doble de Javi Albarracín Calleja (el Rubio vaya). Vamos a tener que hacer un blog de “dobles por el mundo”, todoos tenéis dobles por ahí!! es muy raro… Aquí hemos visto un cóndor y un pájaro carpintero.

Conocimos a una pareja de estadounidenses muy jovencita en el Chaltén, que también están dando la vuelta al mundo. Ellos ya llevan 8 meses, y todavía no han salido de Sudamérica jaja. Se llaman Eric y Julie, que también querían subir por la ruta 40 hacia el norte y decidimos viajar juntos. Por el camino nos encontramos con una pareja de franceses, Daniel y Laëtitia, que viajaban en furgoneta en dirección Norte por la 40, así que surgió la amistad y hemos compartido un viaje increíble y precioso 🙂 Os resumo porque es bien largo y hay que dejar historias para la vuelta también jaja. La furgoneta era viejita y se calentaba, entonces, cada 70 Km más o menos parábamos y dejábamos que se enfriara, rellenábamos de agua y andando, a poquita velocidad, pero con un paisaje, compañía y música inmejorable. La intención era llegar ese día a Gobernador Gregores, allí se quedarían los franceses y los demás seguiríamos nuestro camino. Pero no contábamos con que el auto iba lento, así que no llegábamos y teníamos que hacer noche en el camino, y ¿a qué no sabéis qué? en la Ruta 40 no hay nada de nada, solo guanacos y arbustos, y nosotros no llevamos tienda de campaña ni nada. Ya nos veíamos durmiendo con los estadounidenses, los cuatro en una carpa de dos jaja, pero como siempre, tuvimos suerte! una señal de una estancia en medio de la nada decía: “te estamos esperando, camas y camping” O.O no podía ser tanta suerte!! fuimos con la furgoneta y allí había un chico morocho (moreno) que era el dueño de aquello, Marcelo, un chico chileno de Coihaique que vive solito allí, en medio de la nada, con gallinas y perros y nada más. Le pregunté por las habitaciones, si tenía cama, cuanto costaban y tal, y el tipo (que es muy peculiar) empezó a regatear él solo mientras yo lo miraba, así que me quedé calladita hasta que terminó de regatear consigo mismo jajaja. Nos dejó la habitación de cuatro bastante barata y no había mucho donde elegir. Perfecto. Esa noche Laëtitia hizo una pasta muy rica, Chema y yo pusimos picada y vino, y Eric más vino. Cenamos y charlamos hasta tarde e invitamos a Marcelo a tomar algo con nosotros y nos terminó invitando a otro vino. El pobre de vez en cuando decía: “Sí, pues está muy bien esto de hablar con personas y no solo con animales” jajaja qué personaje…. Le gusta el hip hop y bailó y cantó para nosotros 🙂

A la mañana siguiente después de muchos mates seguimos el camino y ¡sorpresa! se pinchó una rueda. La cambiamos y seguimos el camino. Cada vez parábamos con más frecuencia y el auto se calentaba más. Conseguimos llegar a Bajo Caracoles, una aldea pequeñita que no le recomiendo a nadie jaja, no hay nada, solo un hotel, que además de caro no es bueno, y no hay ni supermercados ni nada, solo el restaurante del hotel que es carísimo y no tiene muy buena pinta. Esa noche la pasamos en el hotel aquel y al día siguiente jugamos a las cartas hasta que llegó la grúa. Nos montamos en el auto los seis, y el auto en la grúa, que nos llevó a Perito Moreno. Allí nos despedimos de Eric y Julie, que seguían su camino, y Chema y yo intentamos irnos en bus a Esquel, pero no había hasta el día siguiente. Buscamos alojamiento y encontramos unas cabañas de madera muy baratas, limpias y calentitas en un camping. Allí dormimos con Leti y Daniel, a los que invitamos esa noche a asado y vino. Por la mañana Chema y yo nos encontramos por la calle con Eric y Julie que decidieron que se venían con nosotros en bus. Conseguimos comprar los billetes después de dar unas cuantas vueltas, y de paso comimos facturas ¡qué ricas! Comimos con Leti y Daniel pizza en la laguna de los cisnes, fuimos al mecánico y nos llevaron a la estación de bus. El auto tenía poco arreglo y el mecánico nos dijo donde compraban autos usados. Mientras nosotros esperábamos el bus, ellos vendieron la furgoneta por 9.000 pesos, así que genial, se han quitado un muerto de encima 🙂 El bus llegó casi dos horas tarde (así es la Patagonia…) pero vimos el atardecer más increíble de nuestras vidas: a la izquierda se estaba poniendo el sol, dejando todo un abanico de naranjas, rosas y azules, y por la derecha salía la luna llena, era un amanecer lunar, era grande como un balón de nivea y ascendía a una velocidad increíble, naranja y amarillo contra fondo azul eléctrico, el bus en la ruta 40, y solo estábamos nosotros y los guanacos, nada más en 360º de paisaje. Eso es la Patagonia.

Por fin llegamos a Esquel a las 3 de la mañana y corrimos a por el único taxi que había jaja. Un chico nos pidió que lo compartiéramos y así lo hicimos. Por eso nos salió el taxi por 1,5 € ¿no está mal no? jeje Despertamos a Analia, que debía de estar en el séptimo cielo la pobre, y nos había preparado ya las camas y dejado pizza por si teníamos hambre.

Ana es una amiga que conocimos en Buenos Aires, nos la presentó Quique, y vive aquí en Esquel, en una casita preciosa rodeada de montañas. Esquel es un pueblo tranquilo, rodeado de montañas y naturaleza.

Aquí hemos visitado el Parque Nacional Los Alerces, con sus lagos, lagunas y ríos, el tren “la trochita“, Futaleufú (pequeño pueblo chileno), Laguna la Zeta (excelente sitio para tomar mate), el pueblo Trevelin, la aldea de Los Cipreses, presa Futaleufú con su lago L Amutui Quimei (“belleza perdida” en mapuche, porque al hacer la presa quedaron inundados tres lagos que eran los más bellos del lugar, extinguiéndose especies única de fauna y flora, un desastre de los 70 vaya), Lago Futalaufquen, Villa del Lago (otro pueblecito) y la estancia La Paz a orillas del Río Grande.

El tren “la trochita” es el Viejo Expreso Patagónico, un tren a vapor antiguo con asientos de madera y una salamandra (estufa de leña) en cada vagón, que te lleva desde Esquel hasta la Estancia Nahuel Pan, una reserva mapuche. Fue un lindo paseo que duró tres horas.

Anoche quedamos con Oscar, un Cs de Trevelin, Daniela y Gabi, dos amigas muy divertidas de Ana, para tomar una cerveza y ver música en directo en “el bodegón” y después fuimos a “el argentino”, una discoteca en la que sobre todo había cumbia, la música favorita de Chema jaja.

Echamos un rato muy bueno con Oscar que nos ha invitado esta noche a su casa porque van a hacer asado al disco 🙂 ya os contaremos lo riquísimo que está!!

Se está tan agusto en la Patagonia, que animo a todo aquel que no sabe que hacer con su vida a venirse aquí un tiempo, porque hay trabajo y los sueldos son buenos (sobre todo en Ushuaia), es segura y lo único que no me gusta es que hace frío, pero el paisaje es increíble!!

Os mandamos un besote enorme y un abrazo!!


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