Atrapados en Ometepe


Estamos en Nicaragua, en un hostel en el centro de Granada porque aquí no hay mucho couchsurfing y el poco que hay no es muy activo. La suerte es que es bastante económico este país.

Cuando estuvimos en David, en Panamá, nuestro amigo Pablo en el fin de semana nos llevó en su auto a conocer Volcán, Cerro Punta, las cascadas y Boquete, dos ciudades turísticas que hay cerca y son muy lindas.

A Cerro Punta fuimos el Domingo porque Pablo tenía una carrera (nos preguntó si queríamos correr con él, pero a mi si no me persigue nadie como que no me entran ganas…), y le acompañamos bien temprano a este maravilloso, fresco y verde lugar, rodeado de ríos, cascadas, campo y lindas casas. Como teníamos que esperar a que terminara la carrera, nos metimos en un hotel de lujo que había en medio del campo, a preguntar si tenían cafetería, nos indicaron donde era, y resulta que había buffet libre del hotel, no cafetería, y nos dieron la bienvenida (pensaban que éramos unos gringos más del hotel), así que tomamos varios cafés y decidimos no comer porque nos daba miedo que nos quisieran cobrar a la salida, pero nada, nos dieron los buenos días y volvimos a por Pablo que ya había terminado su carrera.

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Nos llevó a tomar un café delicioso con unas galletas de mantequilla caseras a una finca hermosa rodeada de caballos, paseamos, fuimos a Boquete y en el campo vimos unos pájaros increíblemente bonitos y difíciles de ver, llamados quetzales. Creo que tuvimos suerte porque era la época de apareamiento de estas aves y estaban todas socializando en dos árboles que teníamos justo encima. Otro día nos llevó a una cafetería preciosa en lo alto de la montaña, con un mirador, a tomar otro café buenísimo y a disfrutar de las vistas.

Por la noche cenamos con unos amigos suyos venezolanos, Yoselín y Ramón, y nos prepararon un plato típico tico llamado gallo pinto. Fuimos al cine a ver “Wild” (“Alma salvaje” en España), y nos gustó mucho, no teníamos espectativas con esta película pero nos gustó bastante, os la recomendamos, sobre todo si os gusta viajar.

Fuimos a ver un partido de beisbol, que es el deporte nacional de Panamá, y entramos gratis, no se muy bien porqué, pero nos encanta no pagar por entrar a los sitios, así que… genial. Vimos el partido, a los borrachos animando e insultando, nos tomamos unas cervezas y para casa.

Nos dio mucha pena despedirnos de Pablo porque estábamos muy a gusto con él, pero teníamos que continuar el camino para terminar este proyecto que estamos alargando tanto (con gusto claro). Nos llevó a la terminal de buses, y agarramos el primero que salía hacia la frontera con Nicaragua, nos costó encontrar quien nos tenía que sellar, porque es un descontrol esta frontera. Tuvimos que despertar a la funcionaria que nos tenía que registrar las mochilas, con la suerte de que los primeros a los que vio fue a unos extranjeros y se enfadó con ellos, les hizo sacar todo de las mochilas, pero cuando vio que solo había ropa sucia y olía mal, cambió de parecer y nos dijo que siguiéramos (sin tener que abrir las nuestras). En la frontera había una familia tica que se ofreció a llevarnos hasta el siguiente pueblo donde podríamos coger un bus, y el papá nos dejó su teléfono (¡super buenos!) por si necesitábamos ayuda con lo que fuera. Allí conocimos a dos colombianos (Omier y Jerson) que viajaban con una tica (Andrea) y nos llevaron hasta la Playa Uvita, porque les pillaba de camino y era justo donde queríamos ir. Por el camino nos invitaron a un refresco y estuvimos hablando de mil cosas, nos preguntaron mucho sobre nuestro viaje y les encantó la forma de viajar con couchsurfing, así que creo que se van a abrir una cuenta. Nos dejaron en la entrada al pueblo de Uvita y allí le preguntamos a un chico italiano que aprovechó para pedirle a estos chicos que le llevaran al próximo pueblo, así que ¡perfecto! Omier hizo sus tres buenas acciones del día.

Llegamos andando a la playa, donde nos habían dicho que se podía acampar gratis, y ¡sorpresa! (y no de las buenas), es un Parque Nacional, con entrada, guardia y te cobran una entrada diaria de 6 dólares por persona por día… así que después de hablar con el guardia y preguntar a unos artesanos que estaban en la entrada (un sevillano y un colombiano), nos dijeron la mejor forma de entrar sin pagar, y os la contamos por si alguna vez queréis visitar este sitio y no pagar:

“esperas hasta las 16:00 que cierra el parque y termina la jornada laboral de los guardias, entras, buscas un camping que hay dentro del parque (nosotros fuimos a uno que se llama “Cola de Ballena“, que está frente a la playa), y te quedas ahí, ya dentro del Parque. A nosotros nos costaba 4 dólares al día el camping, así que nos ahorramos 2 dólares diarios cada uno, que no es poco cuando estás viajando durante tanto tiempo.”

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Hay otra forma de llegar al camping sin pagar entrada, y es rodeando el pueblo, bajas por una calle (siguiendo un cartel de “restaurante español”) sales justo al camping, pero es más fácil por la playa.

Nos salió todo bien, montamos la carpa, fuimos a ver el atardecer y el encargado del camping (Juarez), la voluntaria (Anita) y su novio (Matías), nos invitaron a pizza y cervezas. ¿Qué más se puede pedir? en un paraíso, rodeados de naturaleza, monos, cocodrilos, pájaros, tortugas y demás animales, sin luz, el cielo estrellado, y buena compañía que nos invita a cenar… Nos encanta viajar y nos encanta Latino América.

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Al día siguiente nos despertamos a las 7 am, y nos fuimos directos al agua, a bañarnos a la playa, y de repente, salió de la nada un tipo con uniforme que parecía que nos estaba esperando, y se puso a gritarnos de lejos que paráramos, yo me metí al agua ignorándolo, pero Chema se paró (yo quería ignorarle hasta que se aburriera, pero no salió mi plan). Le dijo a Chema que teníamos que pagar la entrada, así que no nos salió muy bien la trampa, pero porque no sabíamos que también dentro del parque había guardias vigilando, si llegamos a saberlo ya me invento yo alguna historia, pero a Chema lo pilló desprevenido y le dijo que estábamos en el camping. Le dijimos que no íbamos a pagar y se fue enfadado el hombre al camping a regañar a Juarez, que lo echó del camping cuando ya se puso muy pesado. Así que en vez de andar tranquilos por el parque, anduvimos con más cuidado de que no nos vieran, y esperamos a las 16:00 para disfrutar por completo de él, consiguiendo no pagar, así que todo bien.

Juarez y Anita son artesanos, y les enseñé lo que yo llevaba hecho (pulseras en su mayoría). Les gustó mucho, me animaron a intentar vender y me regaló Juarez una manga para que pusiera las manillas. Me dijo que la manga llevaba 4 meses esperando a que llegara yo.

Seguimos el camino hacia San José, donde teníamos couch, Marek y Melissa, que viven en un barrio cerca de la Universidad. La casa enorme y preciosa, y tienen tres hijos muy lindos: Maya, Noah y Anuar. Marek es de origen polaco-tico, y tiene un restaurante y una empresa de comida saludable junto con Melissa, que es obstetra y trabaja en Karuna Yoga Prenatal. Son una familia super relajada y buena.

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Esa semana justo había un evento muy entretenido, se llama Transitarte, Es un festival en el que se hacen conciertos, teatros, talleres, etc al aire libre por la ciudad.

Junto con Marek y Maya visitamos el Volcán Barva. No entramos porque costaba 12 dolares para turistas, pero comimos y paseamos por la zona. Fuimos el sábado a la feria orgánica, y nos dimos cuenta de lo caros y absurdos que son los precios en Costa Rica, es muy raro. Esa noche cenamos en el restaurante de Marek donde había música en vivo, y el domingo nos llevó a la feria (el mercado), el único lugar que vimos medio asequible con los precios.

A la mañana siguiente nos fuimos a Ciudad de Quesada, donde teníamos también couch: Wilberth y su mujer Elisabeth.

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El día que llegamos Wilberth no podía alojarnos porque le había surgido un imprevisto pero nos buscó a un alumno suyo que nos podía dar couch: Fabio, que vive con sus padres (Yeni y Alesis) y un perrito al que tratan como si fuera su otro hijo, Tutto.

Wilberth nos pidió que fuéramos a su clase de inglés (él es el profesor) para que le contáramos a sus alumnos sobre nuestro viaje, ¡en inglés! a mi me pareció raro, porque mi inglés es bastante malo…pero bueno, allá que fuimos y estuvo bien porque me di cuenta de que solo tengo que recuperar lo que ya sabía, así que es cuestión de practicar.

Al día siguiente, nos recogieron Juan y Carlos (alumnos de inglés) y nos llevaron, junto con Fabio, a Fortuna (ciudad muy turística en Costa Rica), vimos el Volcán Arenal y nadamos en el Salto, un Río con cascadas.

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Nos fuimos a la casa de Wilberth y su familia (que son muy buenas personas, nos trataron como reyes), nos llevó de nuevo a sus clases de inglés y paseamos por la ciudad. Aquí vendí mis dos primeras pulseras y nos fuimos a la frontera bien temprano, para coger el barco a tiempo.

Llegamos a los Chiles y cruzamos en barco por el río San Juan hasta San Carlos, ciudad fronteriza en Nicaragua, donde pasamos una noche porque no salía barco a Ometepe hasta el día siguiente. Vimos el atardecer en el Lago Nicaragua, un lago gigante que parece un mar porque tiene oleaje, tiburones y peces sierra, a pesar de ser agua dulce, tomando una cerveza nica (se le dice a lo nicaragüense “nico”) que se llama Victoria, pero no es ni malagueña ni exquisita.

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Al día siguiente agarramos un barco en dirección a la Isla de Ometepe. El viaje fue increíble. Nada más llegar al barco buscamos un lugar donde colgar nuestras hamacas y vimos el atardecer en medio del Lago. Más tarde nos quedamos dormidos arrullados por el único sonido del movimiento del barco contra el agua, mecidos en nuestras hamacas, con la brisa nocturna y un manto de estrellas que se reflejaba en ese gran mar dulce. Llegamos a la 1:30 de la madrugada y no tuvimos más opción que coger un taxi, con el que tuvimos que regatear porque nos quería cobrar precio gringo,  5 dolares cada uno, pero finalmente nos lo dejó por 40 córdobas los dos (que viene a ser 1,5 dolares en vez de 10). Nos llevó a un hostel en Altagracia, donde pasamos la noche y al día siguiente nos fuimos tempranito a Balgüe, que es un pequeño pueblo que nos había recomendado para dormir un canadiense en el bus. Este pueblo es pequeño y empieza a ser turístico porque está relativamente cerca de los intereses turísticos, pero todavía se puede encontrar un alojamiento barato. Para allá que fuimos, a regatear con el dueño del hostel que tenía wifi para que no nos saliera demasiado caro. Al final conseguimos que nos dejara acampar en el jardín por 3 dolares cada uno y nos fuimos a pasear por el pueblo, a bañarnos al lago y a cenar algo rico.

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Los días que estuvimos allí visitamos Ojos de Agua, las playas de Santo Domingo y San Fernando, Punta Gorda, subimos el Volcán Maderas (el que está inactivo y tiene una laguna verde en su cráter) y nos bañamos en el Río Balgüe y en sus pozas. En el hostel conocimos a varios viajeros muy buena onda, a Berta y Diego, Fabio, Greta, Marín, etc… Con ellos pasábamos el rato cada vez que parábamos a descansar o a comer en el hostel y lo hemos pasado muy bien. Incluso uno de los viajeros canadienses le regaló a Chema mate y un ukelele (otro bulto con el que cargar… pero un pedazo de regalo, que deberíamos aprender a tocar).

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Una cosa que nos encantó del lago es que tú te crees que es un mar, y de repente llega una manada de caballos o de vacas y se ponen a beber el agua de la orilla, y recuerdas que es agua dulce.

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Todo fue de maravilla pero nos pasó algo muy raro. Hubo un momento que donde nos empezamos a poner nerviosos, porque visitamos todo lo que queríamos ver en la Isla bastante rápido y decidimos un día que al día siguiente partíamos hacia Granada, pero nos levantamos esa mañana con unas agujetas terribles por haber subido al Volcán y lo pospusimos un día más, al día siguiente nos dijeron que la siguiente noche había moraga en la playa y decidimos posponerlo un día más, pero entonces cuando por fin recogimos todo para irnos, nos dijeron que los Domingos no hay buses, y ¿qué día era? ¡Domingo! (y mira que para mi todos los días son Sábados…) y ya teníamos todo recogido el Lunes pero nos convencieron para coger otro barco que era más directo y salía más tarde, pero resulta que al final no había barco porque solo son los Martes y Viernes, y ¡¡nos tuvimos que quedar un día más!! fue muy raro… ¿habéis visto la película El Ángel Exterminador de Luis Buñuel? pues no sentíamos como en la película.

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Al fin llegamos a Altagracia, que era desde donde salía el Ferry directo a Granada, a la 1:30 de la madrugada, y pasamos el día en la plaza principal, comiendo, leyendo, haciendo pulseras y vendiéndolas (vendimos 3), hasta que nos ofreció un señor llevarnos al puerto por 50 córdobas (2 dólares los dos), porque él tenía que llevar una mercancía de frutas y así se sacaba un extra. Decidimos ir con él, porque en taxi nos querían cobrar 5 dolares a cada uno y no había buses, y allí esperamos el ferry donde colocamos nuestras hamacas y a dormir, hasta que nos despertamos llegando al puerto, recogimos las hamacas, cargamos la dichosa mochila y fuimos camino al hostel donde estaba nuestro amigo Francisco, el valenciano que está recorriendo las Tres Américas en Bici (otra vez nos ha adelantado). Nos había reservado una habitación en el mismo lugar donde él estaba hospedado, y allí desayunamos con él, charlamos, nos contamos historias y paseamos por la ciudad.

Es una ciudad colonial muy linda, con mucha vida, mucho turismo y por lo que parece muy segura. Conocimos en información turística a Judith, una chica catalana que trabaja aquí, y nos dio toda la información que necesitábamos sobre la ciudad y un mapa que hacen ellos que está muy bien para saber sobre los eventos en Granada y demás temas turísticos.

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Anoche salimos con Francisco, Berta y Diego, que también están aquí, y hoy hemos estado todo el día tranquilitos, paseando, organizando nuestro viaje y escribiendo el post (que no es poco…) para que sepáis que tal nos va en Centro América.

Mañana nos vamos temprano a Managua (la capital de Nicaragua) para coger un bus directo a León. Hemos estado viendo información de Managua en internet, preguntado a otros viajeros y hemos decidido no ir porque parece que no es lindo ni turístico, solo llegamos para agarrar el bus a León, porque desde aquí parece ser que no hay.

Ya os contaremos que ruta decidimos tomar en Centro América, porque no sabemos si ir por Honduras o por El Salvador, si tenéis consejos o propuestas nos encantarán escucharlas.

Un abrazo!!!

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