¡Corazón Serrano! 9


¡Ya tenemos portátil nuevo! es una computadora chiquita, la cual “graparemos” a nuestro cuerpo a partir de ahora… esta ya no nos la roban.

Qué alegría poder escribiros desde un teclado de un ordenador y no desde el teléfono… Os cuento cómo nos fue en nuestros últimos días en Perú y nuestro comienzo en Ecuador:

Llegamos a Tumbes, con Fidelina (China), sus papás Dionila y Andrés, y su hija Rubi. La casa estaba siempre llena de hermanos, sobrinos, vecinos, etc…

La sobrinita de apenas 2 años, muy graciosa, le preguntó a Chema si era “el cativo“, y al no saber que quería decir, le pregunté yo qué quería decir, y me preguntó si yo era “la cativa“, y nos señaló el Cristo del Cautivo que tenían en la mesa, porque pensaba que Chema era el Cristo del Cautivo que había venido a visitarles. Con esos pelos y esa barba… no me extraña que lo confundiera la chiquilla.

Fidelina tenía un restaurante que está cerrado porque viajaba mucho y no podía estar pendiente de él,  y nos ofreció enseñarnos como se hace el ceviche de conchas negras, que es típico de esta ciudad, y aceptamos, por supuesto.

Nos fuimos al mercado de Tumbes donde compramos todos los ingredientes, y de vuelta a la casa Fidelina, que es una excelente cocinera, nos enseñó a preparar esta delicia de plato, que luego nos comimos con todo el gusto. Riquísimo… una pena que no haya conchas negras en otro lugar…

Al día siguiente nos fuimos en colectivo a Puerto Pizarro, donde, antes de agarrar una barca para dar el paseo reglamentario por los manglares, nos dimos un paseo por el puerto en busca del mejor postor para no pagar mucho por la excursión, y nos encontramos un edificio de información al turista, donde conocimos a Manuel Peña, un sociólogo peruano que nos contó mil historias de Perú, los manglares, la sierra, lo que es el “amor serrano” (cuanto más me pegas más te amo) y lo diferentes que son los peruanos en cada una de sus regiones y el porqué.

15508142939_ec17e99e83_zFinalmente nos decidimos con unas de las embarcaciones, no era la más económica, pero nos dio más confianza y venía con guía, y nos fuimos a recorrer los manglares, sus islas, el zoo-criadero de cocodrilos, y a tomar una cervecita contemplando la variedad de aves que existen allí. Estaba llenito de aves fragata, y los machos tienen en el pecho una bolsa roja que inflan para conquistar a la hembra, ¡es hermoso!

Nos despedimos al fin de Perú (¡cómo nos cuesta salir de un país!), y cruzamos a Ecuador, desde Tumbes a Huaquillas en colectivo (3 soles cada uno), de ahí andando hasta cruzar a Ecuador (son 5 minutos), y fue entonces cuando averiguamos que cruzar la frontera desde Tumbes-Huaquillas es un poco complicada, porque el paso fronterizo no está de camino entre un país y otro, si no que está en Ecuador, a las afueras, no está de camino a nada. Un poco raro porque puedes entrar al país de ilegal sin ningún tipo de control.

Teníamos que tomar un taxi para que nos sellaran la salida de Perú y entrada a Ecuador en las afueras y luego volver a la ciudad fronteriza donde salía un bus a Loja a las 11:30 y otro a las 18:00. Íbamos con el tiempo muuuy justo y cuando volvíamos en el taxi, vimos como el bus de las 11:30 se cruzó con nosotros y le dijimos al taxista: “¡oh, no! ese era nuestro bus…”  y el taxista dijo: “no es problema, ¡voy a por él!”  dio la vuelta y empezó la persecución del bus a toda velocidad por las calles de Huaquillas hasta que entramos en la autopista, donde ¡conseguimos alcanzarlo! yo creí que no nos pararía, pero paró.

De camino en el bus, flipamos con los paisajes, porque Ecuador tiene los colores más intensos que hemos visto por ahora en este viaje. Los verdes son superverdes y el azul es muy intenso.
Llegamos a Loja donde nos esperaban Tammy y su hijo Sergio, nuestros nuevos amigos colombianos que viven en Ecuador. El marido de Tamara, Alejandro, no estaba en esas fechas porque estaba visitando a su familia en EEUU, así lo que no pudimos conocerle en persona, pero esa noche llamó por skype para darnos la bienvenida.

Los días que pasamos en Loja, los hemos pasado paseando por sus parques, plazas y visitando Zamora, con Tammy y Sergio, donde terminamos bañándonos en la cascada y en el río después del trekking.

Casi al final de nuestra estadía allí, llegaron Mar y Juan, una pareja malagueña que lleva 18 meses viajando alrededor del mundo, y resulta tenemos amigos en común. Congeniamos enseguida con ellos, son muy simpáticos y tenemos algo más en común, la pasión por viajar.

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Hemos estado unos días compartiendo información sobre nuestros viajes (ellos venían de Colombia y van hacia abajo, al contrario que nosotros), historias y recuerdos sobre nuestra ciudad. Ha sido muy lindo conocerles.
El último día, nos fuimos de paseo por Vilcabamba, que es un pueblo cercano a Loja muy conocido por albergar habitantes de larga vida (es conocido como “Valle de la Longevidad“), y el motivo es porque, además de su buen clima, vegetación exuberante y la poca polución, el agua de sus ríos está nutrida de magnesio e hierro. Esa es la razón por la que se ha vuelto un “pueblo de gringos“,  se dice que es un “paraíso hippie” con más atmósfera extranjera que verdadero sabor local.

Allí hicimos un trekking para llegar a una cascada, pero no llegamos, porque estaba lejos y se acercaba una tormenta tremenda. Fue lindo el paseo a pesar de no terminarlo y finalizamos tomando cerveza en el pueblo (que nos encanta por si no os habéis dado cuenta).

Nos despedimos de Loja para dirigirnos a Cuenca, donde nos estamos quedando con Mario y Patricio en una casa gigante (¡la 3ª planta es nuestra!). Viven con Washo (un sol de hombre), su sobrino José y María José.

Por ahora las ciudades que hemos conocido en Ecuador son hermosas, limpias y ordenadas, da gusto pasear, el clima es agradable y la comida riquísima. Hay mucho folclore y en Cuenca hemos disfrutado de sus fiestas.

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El sábado nos enteramos que Patricio y Washo son bailarines de folclore y tenían un espectáculo en la calle, porque la ciudad está de fiestas. Les ayudamos a montar el auto con la ropa folclórica que es herencia de la abuela de Patricio, y nos fuimos a ver como bailaban. Es muy lindo el folclore andino, muy parecido a lo que ya habíamos visto en Bolivia y Perú, y además es muy divertido.

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La abuela de Patricio, una gran bailarina, fue embajadora del folclore ecuatoriano en España hace muchos años, y es por eso que él ama el folclore y lo baila tan bien. Nos estuvo dando una clase de folclore, cultura cañari e historia ecuatoriana, en la que nos terminó contando la guerra que tuvieron contra Perú en 1995, donde él estuvo en primera línea de batallón.

Creemos que mañana nos iremos a Quito, donde ya tenemos anfitriones, así que ya os contaremos qué tal el viaje y la bienvenida.

¡¡Un abrazo!!


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