Elementus Metarrr!!! 6


Llegamos a Chile, cruzamos la frontera y llegamos a Osorno, donde nos esperaba Mónica, nuestra nueva host, que fue a recogernos a la estación de bus. Cuando llegamos al piso, que era relindo, nos estaba esperando una cena fantástica: ¡¡sushiiiii!! qué rico estaba…

Nos estuvo poniendo al día con cómo hay que actuar en caso de terremoto, y nos explicó muchas cosas que no sabíamos, como que en caso de terremoto, lo primero que hay que hacer es abrir las puertas de la casa para buscar una vía de escape, porque durante éste se deforman las puertas y te puedes quedar encerrado. Hay que alejarse de los postes de la luz y farolas, y si el terremoto es de más de 7º hay que emprender el camino a pié hacia la montaña más cercana, porque después hay posibilidad de tsunami. Todo esto nos lo contó tomándonos un té, porque aquí en Chile lo tienen super asumido, es como cuando en Málaga sabemos que una vez cada 4 años o así se inunda la ciudad, y la gente aprovecha a sacar la piragua en vez de entrar en pánico.

Ya sabemos todo esto, pero esperamos no tener que ponerlo en práctica.

Aparte de ese tema, todo lo demás es genial. Esta parte de Chile es muy linda y la gente es muy amable.

Al día siguiente, visitamos la ciudad de Osorno, compramos un calzado nuevo para Chema porque el suyo estaba destrozado, comimos en un restaurante de Sij, donde Chema encontró su gemelo de barba, paseamos por los museos, plazas y calles y volvimos a la casa de Mónica donde ya habían llegado Fede y Belén, una pareja de argentinos re buena onda que también están planeando dar la vuelta al mundo. Comimos pan con chicharrones, ¡que es el mejor invento del mundo! y esperamos a que llegaran Clemence y Mario, otra pareja de couch, francesa, que vive en Canadá y están viajando por América en un coche que llaman “la abuelita“, si queréis saber el porqué podéis verlo en la foto:

14057292633_63f86cc5b2_z

Al día siguiente fuimos a la playa, a los pueblos: Tril- Tril, Maicolpué, Bahía Mansa y Pucarihue con Clemence y Mario, en “la abuelita“. Fue un día fantástico, tomamos mate y comimos un bocadillo de jureles.

Al día siguiente cogimos el bus, camino de Puerto Varas, donde nos esperaban Michael y Vane, una pareja increíble. Estaban junto a la parrilla, porque el pololo (novio en chileno) de Rosa, la mamá de Michael, nos invitó a carne, mojitos y bananas fritas. Osmar es cubano y es muuuy buen tipo. Gabriel, el hermanito de Michael, estaba muy nervioso por nuestra llegada, pero en seguida congeniamos con él, es relindo.

Michael y Vane son chefs, así que ¡imaginaos que alegría de anfitriones hemos tenido! hemos comido con ellos de todo, y la mejor paella que hemos probado en nuestra vida (lo siento papá, es así). Esta pareja se recorrió la Carretera Austral en bicicleta, durante tres meses. Son unos campeones.

14057579373_7e24ba4530_z

Fuimos a comprar al mercado de Puerto Montt, visitamos el volcán Osorno, los saltos de Petrohué, la Laguna Verde y el Parque Nacional Alerce Andino.

Probamos nuestras aptitudes como reposteros, ayudándoles con su nueva empresa “Chocolatería Delicias de Margarita”, haciendo ricos pasteles y, después, las fotos y la tarjeta de visita.

Nos despedimos de nuestros nuevos amigos y nos fuimos a la Isla Grande de Chiloé, situada en el Sur de Chile. Nuestro primer destino en la Isla fue Chacao. Esperamos en la plaza del pueblo tomando un café con sopaipillas a que llegara Felipe a por nosotros, nuestro anfitrión en Chacao, que nos llevó a casa y se fue a trabajar. Felipe es un viajero que se ha recorrido medio mundo y trabaja en la construcción del puente que unirá Chacao con Pargua.

Ese día empezaban las vacaciones de Semana Santa, así que estaría disponible para enseñarnos la Isla, y así lo hizo, se portó súper bien con nosotros, salimos todos los días del puente a conocer las ciudades y pueblos más bonitos, y el domingo a pescar, y lo único que pescamos fue algas y yo una ola que me mojó entera, pero fue divertido y lindo ver nadar a los lobos marinos mientras se comían el pescado que pensábamos pescar nosotros. Todo esto lo hicimos con Erika y Susi, las otras cuchsurfers de Colombia que tenía en casa. Son dos jóvenes aventureras geniales y muy divertidas, con las que hemos planeado reencontrarnos por el camino, al igual que con Felipe, que va a viajar de nuevo dentro de poco.

14038854514_5e292825b6_z

Con ellos visitamos: el museo arqueológico de Chacao, Ancud, Puñihuil, al faro Corona, fuerte Ahui, Cucao, Castro, Chonchi y Dalcahue.

La playa de Cucao la recorrimos en coche, y muy divertido y lindo. A pesar de que el pronóstico del tiempo era lluvia todos los días, nos ha hecho una temperatura bastante buena en Chiloé y ¡SOL! Nuestro amadísimos sol no nos abandona.

El lunes agarramos el bus camino de Castro, porque a pesar de que ya lo habíamos visitado, allí nos había ofrecido alojamiento Nelson, al cual teníamos ganas de conocer después de ver su magnífico perfil (en la foto sale con una sierra eléctrica y nos dio buena espina), y no nos decepcionó. Es un punky genial.

Nada más llegar, mientras esperábamos a Nelson, conocimos a Pato y Dani, que tienen una cafetería/galería frente a la casa: Palafito Patagonia. Nos enseñaron la obra que tenían expuesta (de Guillermo Grez y Víctor Cárdenas) y las preciosas vistas al mar de la cafetería. Nos guardaron las mochilas y nos fuimos al centro a buscar a Nelson. Nos recuerda mucho a Yisus, así que nada más conocerle era nuestro amigo del alma. Paseamos, tomamos mate, fuimos al teatro a ver una obra de “La llave maestra” llamada Bestiario y terminamos en “Ven a mi”, un magnífico lugar de encuentro de los parroquianos de Castro, un antro vaya. Allí paramos a tomar una chicha (una especie de sidra) y unas empanadas de carne, las mejores de todo Castro, pero cada vez que llegaba alguien, nos invitaba a algo. Fue difícil salir de allí, puesto que al parecer llegamos a la hora punta, y además llegó “el capitán”, un personaje que decía ser capitán de barco. Imaginaos la estampa, la media de edad era de 60 años, todos hombres menos dos mujeres, la camarera (que tenía como unos 70 años) y yo, y un capitán borracho que no paraba de invitarme a cervezas. Yo no se que le dio, que se volvió loco y no paraba de ponerme cervezas en la mesa, así que la camarera nos dio una bolsa para que nos lleváramos esa cantidad de cervezas a nuestra casa, donde continuamos la fiesta con otros amigos. ¡Gracias capitán!

Al día siguiente, martes, fuimos a pasear, vimos los palafitos, el museo MAM y terminamos en casa de Victor Cárdenas (el pintor), su mujer Sandra y su hija, que nos invitaron a cenar.

El miércoles, hicimos una excursión a Dalcahue, donde comimos curanto y sopa de Paila, y después fuimos a Achao y Curaco de Vélez, dos pueblos preciosos que están en una pequeña isla y volvimos para ver la segunda obra que presentaban La Llave Maestra, Delirios de Papel. Estos muchachos trabajan muy bien y nos ha encantado su obra y el arte que tienen.

El último día, jueves, en Castro nos hizo un día de verano que no nos podíamos creer. Nelson nos prestó sus dos kayak para que nos diéramos un paseo por la bahía y poder ver los palafitos y la ciudad desde otra perspectiva.

Esa noche dormimos poco porque había que despedirse de Nelson, pero al día siguiente dormimos todo el camino a Valdivia para recuperar fuerzas, porque en Valdivia ese fin de semana nos esperaban más fiestas.

En Valdivia tenemos a una amiga, Nacha, que habíamos hospedado por Cs el verano pasado en Málaga. Es una genia, y además el domingo era su cumpleaños, así que ha sido un fin de semana de festejos. Son una gran familia: Enrique y Ana María (los papás), Camila (su hermana), Germán (el cuñado), Pablo y Joaco (los hermanos pequeños). Son una familia muy divertida y con muy buena onda. Con ellos hemos estado el fin de semana.

El viernes, nada más llegar fuimos directos a un bar llamado “la última frontera”, donde nos esperaba Nacha, y allí nos tomamos unas chelas de cuello negro.

El sábado, fuimos al centro, comimos crudo en Haussemann y celebramos el cumpleaños de Nacha en un bar flotante situado en el río que hay junto a su casa. El domingo los papás hicieron asado y lo pasamos en familia. El lunes fuimos a Niebla, los Molinos, la cervecería Kunstmann y por último Germán hizo crudo para la cena. ¡Amamos el crudo!

Ese día fuimos a casa de Sandra, nuestra nueva couch, que vive en el centro de Valdivia. Es una gran viajera y excelente anfitriona, que está creando una ONG relacionada con el arte. Nos invitó a comer a un restaurante Tailandés que estába riquísimo y picantísimo. El camarero le ofrecía a Chema: ¿Picante? ¿quiere llorar? ¿Má o meno? Y efectivamente todos lloramos y no de pena.

Por la tarde visitamos el centro histórico, el jardín botánico, la Universidad, la Feria Fluvial y acabamos en “La última frontera” tomando chelas y bocatas gigantes.

Ahora Sandra está en Puerto Montt, porque tenía una reunión y nos ha dejado la casa hasta que vuelva. Queremos salir, pero hoy llueve mucho…siempre aprovechamos la lluvia para escribir…que raro…

Bueno, ese ha sido el resumen del último mes. Un besote!!


Deja un comentario

6 ideas sobre “Elementus Metarrr!!!