La Bombona


Si estás viajando por Tailandia o tienes planeado hacerlo, te recomendamos que hagas una parada en una Isla maravillosa, un paraíso para los submarinistas situado en el Golfo de Tailandia: Koh Tao, que en tailandés significa Isla Tortuga. Esta pequeña isla es montañosa, tiene unas playas tranquilas y limpias, y una vegetación exuberante.
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Gracias a sus aguas cristalinas, vida submarina y poco oleaje, se ha convertido en uno de los mejores destinos para hacer submarinismo, además de lo económico que resulta (suele ser menos de la mitad de lo que pagarías en España).
P1000767Llegamos a esta isla sin tener muy claro si solo íbamos a disfrutar de la naturaleza y el mar, o si nos íbamos a adentrar en el maravilloso mundo submarino. Nuestro barco llegó desde Koh Phangan por la noche, sobre las 20:00. Buscamos un sitio donde cenar y nos pusimos a buscar un hostel donde pasar la noche.
Muy cerca del puerto vimos a lo lejos un cartel con una bombona de butano, cosa que nos sorprendió mucho, porque es un objeto muy español, y al pasar por delante del local, vimos que era una escuela de submarinismo llamada “La Bombona” , y pensamos “estos son españoles seguro”. Seguimos buscando hostel y finalmente nos quedamos en un resort muy lindo ¡a un precio bajísimo! Pasamos la noche allí, y consultamos con la almohada si queríamos o no hacer el curso de buceo.
A la mañana siguiente, todas las dudas sobre si hacer el curso se nos habían quitado a los tres, nos despertamos con la certeza de que queríamos hacerlo, así que nos pusimos a buscar por el sur de la isla, en Chalok, una escuela que nos inspirara confianza y fuera económica. No encontrábamos nada que nos convenciera y me acordé de esa bombona naranja butano, y pensé “qué mejor que dar nuestro primer curso de submarinismo en nuestro idioma”, buscamos su número y les mandé un whatsapp, al que contestaron al instante, y en media hora ya estábamos tomando café con Alberto, un español muy simpático que cambió de vida para vivir de su pasión. Nos contó todo lo que necesitábamos saber y al final del café estábamos convencidos que íbamos a hacer el curso con ellos, porque además de su profesionalidad tienen un precio muy competitivo.P1000734

El curso que contratamos se llama “Open Water Diver” de SSI, que te certifica para bucear hasta un máximo de 18 metros de profundidad, y consiste en el aprendizaje teórico sobre el equipo para el buceo, la prevención y gestión de posibles problemas, cómo planificar y realizar inmersiones reales (tiempos y profundidades), y el aprendizaje práctico que consiste en inmersiones en aguas confinadas (piscina) y en aguas abiertas (el mar).

GOPR0791Ese mismo día nos ayudaron a buscar un hostel más cerca de la escuela, en Mae Haad, nos presentaron a nuestro instructor (Cote, un chileno muy divertido y con una gran capacidad de transmisión de conocimientos), y dimos nuestra primera clase teórica.
Al día siguiente, después de nuestra segunda clase (donde conocimos a las dos chicas que iban a hacer el curso con nosotros: Catrina y Aída), hicimos la primera inmersión, en una piscina de tres niveles de profundidad donde nos explicó Cote todo lo que debíamos saber acerca de nuestro equipo y nuestra seguridad bajo el agua.
Fue la primera vez que respirábamos bajo el agua, aprendimos a usar nuestra capacidad pulmonar para volar bajo el mar, hicimos ejercicios, nos enseñaron a hacer roscas con las burbujas y lo pasamos genial, pero lo bueno empezó al día siguiente, nuestro tercer día, cuando hicimos nuestra primera inmersión en el mar: ¡Increíble! E inolvidable. Ha sido, por ahora, la mejor experiencia de este viaje. Es como volar en un mundo que no es el nuestro, rodeado de un bosque submarino con unas formas imposibles y muchos animalitos que nunca habíamos visto en vivo y en directo, que nos miraban con la misma curiosidad que nosotros a ellos.
Nos encantó.

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Cote cuidó en todo momento de sus alumnos, nos enseñó y nos divertimos muchísimo.
Hicimos un descanso, en el que nos daban desayuno (fruta, te, café, galletitas, tostadas y huevo) en el barco y después hicimos una inmersión más, en la que ya solo quedaba disfrutar de este nuevo mundo que hemos descubierto.
GOPR0790 - copiaAl día siguiente, a las 6:30 am, nos llevaron a otro lugar mas alejado y con mayor profundidad, donde hicimos dos inmersiones nuevamente, con su desayuno incluído. Nos acompañó Rocío (una cordobesa-madrileña muy simpática que es socia de Alberto en La Bombona) para sacarnos fotos y este video.

Pensaba que iba a ser más doloroso para los oídos, pero nos resultó facilísimo ecualizarlos, y disfrutamos a los grande. Al estar a mayor profundidad (18 metros), había más cantidad de peces y de mayor tamaño, y el arrecife de coral ¡era una maravilla! Esos colores… esas formas… Hay que tener mucho cuidado de no tocarlos y mucho menos de romperlos, ya no por uno mismo que se puede cortar, si no porque tardan años en crecer y son la casa de todas estas especies submarinas.
A la vuelta de nuestra última inmersión del curso, hicimos el examen, nos regalaron unas camisetas de La Bombona, nos hicimos fotos todos juntos y nos invitaron a una cerveza para brindar por nuestro nuevo estado de “open water divers”.

Solo hemos encontrado un inconveniente a esta nueva experiencia: el tiempo pasa demasiado rápido bajo el agua, y ¡no quieres salir!.
Nos hemos enamorado de este deporte, y tenemos que agradecérselo a La Bombona, a todo el equipo, que se ha portado de maravilla.

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