No es país para hippies


Nada más cruzar la frontera a EEUU fue un cambio radical. El metro llegaba hasta casi la puerta de la frontera y todo estaba bonito, ordenado y limpio. Ya no se veía orgánico y caótico como habíamos visto hasta ahora. La calidez y libertad que habíamos sentido hasta ahora de golpe y porrazo se había terminado.

Nos compramos el billete de metro (bien caro por cierto), para llegar al centro de San Diego y allí intentar buscar una conexión a internet y organizar la ruta qué íbamos a hacer, porque no habíamos encontrado couch en esta ciudad, solo en Sacramento.

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Llegamos a San Diego,(Downtown) nos sentamos en un banco que había en la parada de metro, y nos pusimos a buscar alguna red abierta, pensando que como ya estábamos en EEUU sería más fácil la conexión gratuita a internet, pero no era así… y mientras buscábamos se nos acercó una señora con cara simpática y pensamos que nos iba a ofrecer su ayuda, pero no era eso, nos estaba pidiendo amablemente que si no íbamos a coger el siguiente metro, dejáramos libre el banco… Así que decidimos coger el siguiente bus al aeropuerto para alquilar un coche hasta Orange, que era donde teníamos pensado llegar para alquilar un coche de forma gratuita hasta Sacramento.
Hago una pausa para contaros lo del alquiler gratuito de coches, que es una idea fantástica y es un recurso muy usado por los viajeros en Australia, y desde no hace mucho se estaba empezando a usar en EEUU. Buscamos en varias páginas web, y encontramos dos que nos gustaron, y en una de ellas ofrecían un trayecto que nos interesaba: Orange-Sancramento, y en estas fechas.

Las web donde buscamos autos fueron éstas: Cruiseamerica y Imoova.

P1300730Llegamos a la empresa de alquiler de coches, y alquilamos el más económico, pensábamos llegar a Orange, dejar este auto y coger el otro, para llegar lo antes posible a Sacramento, donde nos esperaban nuestros couch. Pero al llegar a Orange, paramos en una pizzería para comer, descansar, conectarnos y hacer la reserva on-line del auto, y una vez hecha vi que Chema se ponía blanco. Acabábamos de comprometernos a llevar un coche en 24 horas desde el Condado de Orange, Florida hasta Sacramento, California, y nosotros estábamos en el Condado de Orange, ¡CALIFORNIA! Estábamos a más de 2500 millas de donde debíamos recoger el coche y teníamos que hacer un trayecto de 35 horas en menos de 24, y si no podíamos hacerlo, teníamos que pagar 100 dólares de penalización, ahí empezó el ataque de pánico. Por suerte la propia página canceló nuestra solicitud porque el hacer el trayecto en menos tiempo del físicamente posible era algo que podría llevar a infringir velocidades máximas, así que salimos de esta sin tener que pagar por nuestra falta de conocimientos geográficos estadounidenses.

Decidimos dormir en el auto esa noche, porque los hostales en EEUU son carísimos y no teníamos couch. Fue una noche muy mala, porque entre el calor y el ruido no había manera de dormirse. A la mañana siguiente, desayunamos, buscamos el vuelo más económico a Sacramento, que hacía escala en Phoenix, y nos fuimos al aeropuerto a dejar el coche que alquilamos en San Diego.

P1300718Cuando llegamos a Sacramento, llamamos a un Uber, y nos llevó hasta la casa de los couch, una pareja muy simpática (Amelia y Alex) que vive con otros dos chicos, y esa noche estaban de cena con otra amiga, así que nos estaban esperando los cinco con vino, cervezas artesanales y una cena magnífica. A pesar de lo cansados que estábamos estuvimos hasta las 3 o 4 de la mañana jugando a distintos juegos de mesa y otro que a Chema le encantó, que es parecido a la petanca. Se llama Kubb y es originario de Escandinavia, y en sus orígenes se jugaba con cráneos (os podéis imaginar porqué le gustaba tanto a Chema).

El juego de cartas era muy divertido: Cards against humanity. Lo pasamos muy bien esa noche.

Al día siguiente les preparamos un desayuno muy andaluz y nos fuimos al centro de la ciudad para visitarlo. Paseamos, comimos y volvimos pronto porque estábamos agotados, y al día siguiente Kevin, un chico que habíamos contactado de craiglist (una página web muy interesante si estás viajando en EEUU) nos iba a recoger para ir hasta Arcata, compartiendo gastos de gasolina.

Vino hasta la casa de los chicos a por nosotros, y tuvimos la suerte de que los papás de Kevin son mexicanos, así que estuvimos todo el camino hablando en español. El auto era muy cómodo y el viaje fue muy entretenido. Fuimos tomando mate con galletitas que llevábamos nosotros, y Kevin fue parando en todos los puntos de interés, para sacarnos fotos o tomar algo fresco. Al llegar a Arcata, paramos en la plaza principal para tomarnos una cerveza de despedida y nos llevó a la Salmon house, que según nuestra nueva couch es una casa muy famosa, porque allí vivió un grupo de rock y se hacían fiestas en los 80.

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La chica que nos recibía (Astrid), es una chica peruana que lleva más de diez años viviendo en EEUU. Compartía casa con otros estudiantes y su novio (Joshua), y estos a su vez tenían invitados también, así que todos los días se armaba la fiesta. Al final pasamos más tiempo con los compañeros de la casa que con ellos, porque creo que estaban de exámenes. Bri, Joaquín, Lucas, Kestle, Mateo, John y Payton, eran los compañeros, que todas las noches organizaban algo. Una peli, un asado, o comida tex-mex.

IMG-20160215-WA0008Uno de los días nos encontramos con Kevin en el bar, acompañado por un amigo, Ismael. Estuvimos tomando cerveza y jugando al billar con ellos, y quedamos en que nos llevaría a pasear uno de esos días, y así fue, vino a por nosotros a la casa y recorrimos bastante. Nos gustó mucho esa zona de California. Vimos Elks (alces), justo al lado nuestra, y hubo un momento de tensión en el que nos metimos todos en el auto, porque llegaron dos machos jóvenes y estuvieron a punto de pelear con el macho alfa. Pero al final decidieron esperar a crecer un poco porque los dos se marcharon por donde vinieron.

Pasamos con el auto por un árbol en el que habían hecho un túnel (imaginad el tamaño del árbol), paseamos por bosques de Redwood (unos árboles gigantescos), visitamos un museo indígena y nos llevó a la playa de Trinidad a pasear y comer comida típica (yo pedí un sandwich con papas riquísimo y Chema hamburguesa y una crema de verduras). Una ciudad preciosa.

Uno de los días, paseando conocimos a Gregg, un tipo muy simpático, geólogo y fan de los Grateful Dead, que nos invitó a acompañarlo al día siguiente a la playa de Trinidad, a una jornada para limpiar playas, porque era el Día Internacional de Limpieza de Playas (25 de Septiembre). Esa noche hicimos fiesta en casa de los couch y les hicimos mucha sangría y ellos nos hicieron tacos tex-mex, y a la mañana siguiente nos recogió Gregg para ir a la playa.

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La limpieza era muy fácil porque en el norte de California no se ve basura. Íbamos cada uno por una parte de la playa, recogiendo y escribiendo lo que íbamos encontrando (colillas de cigarros, plásticos y algún vaso de cartón era lo más común), pero ya os digo que no dio ni para llenar un tercio de la bolsa de la basura la playa entera. Lo más divertido y extraño fue el objeto que me encontré detrás de una roca. Cuando me asomé detrás de la roca vi un objeto que ¡¡no me esperaba para nada!! me froté los ojos varias veces y miré extrañada, esperando que mi cerebro hiciera bien la conexión porque no podía ser lo que estaba viendo… Pero… ¡era lo que estaba viendo!, y empecé a gritarle a Chema y a Gregg: “I win! I win!” (“¡gané, gané!”), y cuando se acercaron a mirar tampoco se podían creer lo que había… Gregg nos miraba como preguntándose si era una broma que le estábamos gastando, y nosotros lo mirábamos a él como preguntándonos si lo de la colecta era mentira y lo había organizado todo para que le ayudáramos a encontrar su preciado objeto perdido en la playa. ¿Y bien? ¿adivináis que fue lo que me encontré? Venga, al que lo adivine primero le mandamos un regalito.

Nos quedamos con Gregg una noche en su casa, y al día siguiente nos fuimos con Erik, un couch genial que es locutor de radio. Con él pasamos un par de noches, compartimos cenas, cervezas y un paseo por el Parque de Redwood de Arcata (cerca de la Universidad).

IMG-20151004-WA0021La última noche en Arcata, la pasamos en la hermosa casa de Kenny. Es un tipo muy simpático que no estaba en California, estaba viviendo en México, pero quería ayudarnos, así que nos dejó acampar en su jardín, donde tenía muchos manzanos cargaditos de manzanas. Esta iba a ser su primera experiencia en couchsurfing y la pena es que él no iba a estar para recibirnos, pero nos dijo donde escondía la llave de la casa para que pudiéramos usar la cocina y el baño, y nos pidió que no durmiéramos dentro, porque había otra persona acampando allí (Luis, un cristiano indigente que vivía en una tienda de campaña en el jardín de Kenny y estaba apuntado a un gimnasio para poder ir a la sauna y jacuzzi de vez en cuando) y no quería abrir la veda. A la mañana siguiente recogimos, desayunamos y nos fuimos temprano camino de Eureka, a vivir una nueva aventura.

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