No hay nada como comer un chori debajo del puente 1


Estos días han sido un descanso, sobre todo mental, porque hemos estado en el mismo sitio y con la misma gente, con una rutina de la que hemos estado disfrutando en compañía de nuestros nuevos amigos de Casa Valparaíso Hostel.

En Santiago, el fin de semana que fuimos a celebrar mi cumpleaños y el de Sebas, lo pasamos muy bien. La fiesta fue en casa de Maca y al día siguiente nos dimos un festival de sushi.

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Hace un par de fines de semana fuimos al Valle del Elqui, en La Serena, y estuvimos con José Mari, un amigo de Jorge (nuestro amigo en Santiago) que es de Pamplona y vive en Chile desde unos años.

14283770917_77357640d5_kNada más llegar a la Serena, como íbamos con lo puesto y era temprano, agarramos un bus hasta un pequeño pueblo llamado Pisco Elqui. En media hora ya le habíamos dado un par de vueltas y decidimos seguir subiendo hasta Horcón, que es el Pueblo de los Artesanos. A la vuelta paramos en Los Nichos, donde hay una destilería de pisco, que es la pisquería activa más antigua de Chile, llamada Fundo los Nichos. Allí, a parte de poder comprar un pisco riquísimo (el mejor de Chile), hacen visitas guiadas por la destilería, contando la historia de la misma. Merece mucho la pena, porque es muy barata y te cuentan unas historias fantásticas, además se hace una cata de los distintos piscos que fabrican y te explican la diferencia entre cada uno.

Don Rigoberto Rodríguez Rodríguez, recordado por el pisco 3R, fue el hijo del fundador de esta destilería y era masón. El nombre de la bodega se debe a que donde se hacían reuniones y fiestas de los masones, hay nichos con epitafios para quienes asistían a dichas “reuniones secretas”, donde se emborrachaban y tenían juergas que duraban días. A él le gustaba escribir epitafios dedicados a sus amigos, donde, a través del humor destacaba las características de cada uno.

14468715442_6fa8a2bd84_kEl Valle del Elqui es precioso, tiene unos paisajes increíbles y lo mejor es que cuando llegamos a la casa de José Mari (en Vicuña) nos estaba esperando con el asado en el fuego y vino ¡que buen recibimiento! estuvimos con él y sus vecinos hasta la madrugada.

Al día siguiente comimos con José Mari, paseamos por La Serena y volvimos para Valparaíso, a seguir disfrutando de esa ciudad, de sus grafitis y murales callejeros, de sus mercados de las pulgas, conciertos y folklore.

Hace una semana visitamos Horcón, que es un pueblo pesquero muy cercano a Valparaíso, y nos gustó mucho, además de que nos pusimos las botas comiendo pescado y marisco.

El pueblo es pequeñito y costero, y tiene muchos restaurantes y kioscos que te venden pescados, ceviches y empanadas de marisco, camarones, locos, etc. El ceviche es una maravilla, y Chema está totalmente enamorado del piure. Creo que sería mejor que os contara él lo que es el piure, porque solo hay dos sentimientos hacia este alimento: lo amas o lo odias, y lamentablemente yo lo odio.

Pensé que me iba a encantar, porque me gustan todos los bichos del mar pero casi vomito cuando lo probé. Es un sabor muy fuerte, como a yodo mezclado con mar. Pero que muy fuerte.

Los últimos días en Valparaíso nos ha hecho un tiempo de verano, cosa rara porque es invierno, y según nos contaban los chilenos, quiere decir que va a temblar, porque hay terral. Según ellos se debe a que cuando las placas tectónicas de la Tierra se están moviendo, necesitan liberar energía que se manifiesta en forma de calor, que es este terral. El otro día sentimos un pequeño temblor, pero fue intenso. Yo nunca había sentido un movimiento tan fuerte, aunque para los chilenos fue una tontería, pero a mi me subió la adrenalina. Ahora que estamos en Mendoza, pensábamos que habíamos dejado atrás la posibilidad de un terremoto, pero por lo visto no, en esta zona de Argentina también hay temblores… Esperemos que no nos pille ninguno…

Nuestra despedida de Chile fue en Valpo, y lo celebramos por la noche en Dominó, comiendo chorrillana y calugas de pescado, los dos platos más típicos de la zona. 

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El jueves, muy temprano, salimos para Mendoza en bus, y cruzamos por Los Andes, por el llamado “Caracol de los Andes“, por el Paso Sistema Cristo Redentor. El camino fue precioso, todo nevado y había unas vistas increíbles. Me encantan las carreteras en Sudamérica, son de película.

Desde el Jueves estamos en Mendoza, y es una ciudad cálida y acogedora, donde hasta ahora solo hemos conocido gente buena.

Esta ciudad se destruyó por completo en el año 1861 a causa de un gran terremoto al que le siguió por suerte un incendio, ya que de este modo no hubo epidemias.  La ciudad se reconstruyó, y el diseño de la ciudad nueva fue pensado para la evacuación rápida de los habitantes frente a una nueva emergencia sísmica. Para ello se diseñaron calles más anchas y una mayor cantidad de amplias plazas, las cuales servirían de refugio rápido a los vecinos en caso de terremoto.

Además de esto, Mendoza es un desierto, pero han diseñado un sistema de riego con acequias por toda la ciudad que permite que la ciudad entera esté llena de grandes árboles, parques y jardines.

Aquí estamos conociendo grandes personas, con las que estamos compartiendo unos días estupendos en Mendoza. El día que llegamos nos quedamos con Pablo, un bombero re buena onda, que vive con sus tres perros en un barrio muy tranquilo. Con él y Bibiana fuimos a pasear por el Parque General Martín, y subimos al Cerro de la Gloria donde nos tomamos unos mates con tortas fritas mendocinas y facturas. El miércoles nos llevó Pablo, para celebrar el cumpleaños de Chema, a comer unos choripanes con un vino Malbec de Mendoza debajo de un puente, sí sí, como leéis, debajo de un puente.14720407722_a8797c5d29_k

Debajo de los puentes de la carreteras, hay puestos que venden comida, y ponen mesas y sillas para que te sientes a cenar, así que nos fuimos al mejor de Mendoza y nos comimos un choripán buenísimo. Hay carritos de choripán en estos sitios porque hay un vacío legal, ya que el espacio del puente pertenece a la provincia y la policía municipal no tiene jurisdicción.

Ah! otra de las casualidades de la vida que tanto me gustan: Pablo es amigo también de Daniel y Laëtitia, los dos franceses que nos llevaron por la Patagonia en auto y con los que hicimos gran amistad, porque los alojó en su casa también a ellos.

14697404446_8dec9f6435_kAl día siguiente, conocimos a Germán y Elisa, que nos invitaron a su casa para comer asado durante el partido de fútbol de Argentina, con Elena, Edu, Santiago y Luz.

Por la mañana fuimos a hacer una visita turística guiada por Mendoza, donde nos explicaron la historia de la ciudad y después nos fuimos a la casa de Elisa, donde estuvimos riéndonos con las historias de cada uno, porque era una reunión de viajeros. Edu y Elena son dos españoles que viven en Edimburgo y decidieron viajar por Sudamérica durante dos meses, Luz está recorriendo Sudamérica con su música, Germán y Elisa empiezan su aventura mochilera en Diciembre y Santiago ha viajado caleta.

Por la noche nos vinimos a la casa de Teo y Dámaris, que es donde estamos ahora, dos estudiantes mendocinas re simpáticas. Con ellas es imposible aburrirse, siempre tenemos tema de conversación y tienen dos perros muy graciosos. Cervecita, buen vino, películas y pizza, ¿qué más podemos pedir?

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Anoche quedamos de nuevo con Germán y Elisa para celebrar el año nuevo del sur en el Teatro Independencia, un festejo que reúne músicos, bailarines, actores, poetas y artistas plásticos, con la intención de conmemorar un nuevo inicio del ciclo vital en el Hemisferio Sur. El grupo era muy bueno, Oesch Alcaraz Patiño Trio, en concreto el baterista era un bicharraco, y el grupo folclórico andino muy divertido, con sus vestimentas y su bandera wiphala, que es otro tema interesante. Esta bandera la llevábamos viendo un tiempo, y no sabíamos nada sobre ella, de dónde era y su significado, así que ya nos han explicado un poco y os lo dejamos aquí por si os interesa.

En el mes de junio se produce el solsticio de invierno, del 21 al 24. Para los pueblos originarios significa el comienzo de un nuevo ciclo y un nuevo año. La noche del 20 de junio se festeja la Fiesta del Sol, denominada Inti Raymi, año nuevo indígena. Se agradece a la Pachamama todo lo obtenido y se hace un balance de los objetivos que se plantearon para ese año, entregando al fuego lo que ya se cumplió.

Después del espectáculo, que fue buenísimo, nos llevaron al Barloa, también llamado “papito Barloa” porque por lo visto el dueño decía: “¿Qué querés papito?” y es un conocido local familiar en Mendoza donde van famosos como Manu Chao. Lo que se come allí es lomo o bife, y la mayonesa la hace la abuela del dueño, la cual tiene una receta secreta que es la mejor del mundo.

El próximo destino no lo tenemos claro, puede que vayamos a San Juan, La Rioja o directamente a Tucumán. Lo que es seguro es que vamos a Tucumán, Salta y Jujuy, pero ya os contaremos qué decidimos hacer.

¡¡Feliz San Juan a todos!! esperamos que os bañéis en el mar y lo paséis en grande.

Un besote!!

 


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