No pues sí 5


Mientras me tomo un jugo en leche de guanábana (¡¡qué cosa más deliciosa!! y además saludable), os voy a relatar qué tal hemos pasado las navidades y qué hemos hecho.

Bueno, antes de nada, tengo que contaros que Chema se está haciendo un experto bailarín. ¡Ya baila hasta bachata! Y ahora continúo contándoos.

Los últimos días con Susy fueron geniales. Hicimos trekking por el río del Quindío, junto con Sofi y sus dos perros, y fue entre divertido y agobiante (para mi) porque no sabíamos a lo que íbamos y el río en algunas partes era profundo, y llevábamos cámara y móviles, pero nos las ingeniamos bien para que no se mojara nada.

Por último,  visitamos Quimbaya, un pueblo de Armenia, y en el bus de camino a este pueblo, un señor con más ojos que dientes no paro de contarnos chistes que yo no entendía y Chema me tenía que traducir, porque sin dientes hablaba medio raro.

En este pueblo paseamos, tomamos café (nos encanta el café colombiano, y en el eje cafetero…os podéis imaginar…) una cerveza y volvimos a Armenia.
Esa noche paseamos con Susy y Juan por el Parque de la Vida, y nos llevaron a comer el mejor cacheo cuyabro de la ciudad (es hígado, corazón y molleja del pollo a la plancha, servido con una arepa).

Al día siguiente nos fuimos a Santa Rosa de Cabal, donde nos esperaba Erika con su familia. Nos invitaron a comer y les conocimos a todos: su papá, Rubén Darío, la mamá, Olga y la hermana Jessica. Erika nos dio una idea muy buena, y es que nosotros siempre pedimos patrocinio on-line, y no en persona, y nos dijo que fuéramos a las oficinas de los Termales de Santa Rosa de Cabal a pedirles directamente a ellos que nos patrocinaran. Y así hicimos, fuimos allí, y preguntamos por la persona encargada de mercadería (marketing en Colombia), y le comentamos que llevábamos 14 meses viajando y que relatábamos nuestros viajes en una web y blog, y que si nos dejaban entrar gratis en los Termales, nosotros escribiríamos acerca de este lugar. Le pareció buena idea a Walter (así se llama el tipo), y nos dieron dos entradas de invitados, con lo cual solo pagamos los gastos administrativos (un par de euros nada más).

Después de pasear por la ciudad y tomar un helado, nos fuimos a los Termales con Rubén, que justo esa noche tenía planeado ir con su sobrina, Nati, y su novio Sharon. Compramos cervezas bien fresquitas y fuimos a los baños termales, que están en plena naturaleza, rodeados de cascadas donde te puedes meter, aquí lo cuento en detalle. Estuvimos allí hasta que cerraron y Rubén nos invitó a caldo de albóndigas.

Al día siguiente, Erika nos llevó a Pereira, porque quería que conociéramos el bar más antiguo de la ciudad: El Pavo, y es un antro estupendo. Es un bar que está siempre lleno de gente muy variopinta, de todas las edades y clases, desde el típico borrachín de pueblo viejete, hasta estudiantes, trabajadores y gente vestida de boda. Allí nos sentamos a tomarnos la cerveza más barata de toda Colombia, con Erika, Lala y July, junto con “media de amarillo” (media botella de aguardiente amarillo). De repente, cuando estábamos todos en el bar con nuestros temas, la música y tal, sentimos como una pequeña explosión, y vimos que un auto estaba ardiendo en la calle, justo en la puerta del bar, y la gente del bar empezó a gritar al hombre que estaba dentro del jeep: “¡salga del auto! ¡salga del auto! ¡va a explotar!” ¡como en las películas! yo ya me imaginaba una super explosión (porque esos autos suelen ser de gas), y me puse detrás de una columna, detrás de Chema, pero por suerte no explotó. Por suerte había un hombre muy valiente que se acercó al auto, lo abrió y ¡vació hasta 5 extintores! y el auto seguía ardiendo, y yo ya salí en plan morbosa a sacar fotos.

Llegó la policía, y justo cuando llegaron los bomberos se había apagado el fuego. Hicieron el parte, y el conductor (que por cierto iba borracho como una cuba) ¡arranco el coche y se fue! (qué buenos son esos autos…). De ahí nos llevaron a comer arepa con queso y arepa burguer en el Areperro, salimos a un bar y a casa.

Al día siguiente conocimos al amigo de Erika, Jaime, que nos llevó de ruta con su coche por toda Pereira y alrededores. Y de ahí nos fuimos a la Finca donde íbamos a pasar año nuevo con Erika y su familia materna, que no eran pocos… por lo menos nos juntamos 70 personas en la Finca (abuela, tíos, primos, nietos y amigos), y ahí estuvimos toda la noche, hasta el amanecer, bailando y charlando con unos y otros.

El sitio era muy bonito, grande, con piscina y rodeado de campo y vacas, y allí pasamos dos noches.

A la vuelta nos dejaron en el pueblo de Salento para que lo conociéramos porque es precioso y muy turístico. Allí habíamos quedado con Nati y Sharon para visitarlo juntos, comer y volvernos con ellos. Así hicimos, caminamos, comimos trucha y nos volvimos a Santa Rosa, al cumpleaños de una prima de Erika, pero ahora de la familia paterna, que tampoco son pocos.

De ahí nos llevaron a un bar muy famoso en Santa Rosa: “Don Pascual“, un lugar muy pijo (fresa, cuico, jailón, cheto, pituco, aniñado, gomelo, pelucón o como queráis llamarlo) pero muy bonito.

Al día siguiente nos fuimos a los carnavales de Riosucio, Erika, Lala, Estefi, Chema y yo, y allí teníamos couch con Alejo, que es tan bueno que no rechazó a nadie, así que nos juntamos en su casa 8 invitados, estando su casa llena porque había ido su familia de Cali, pero allí nos hizo hueco, montamos carpas, colchones, ocupamos sofás y nos amoldamos super bien. Además todos los días quedamos con Susy y Juan que también estaban en el carnaval. Estuvimos 4 días de locura, música, fiesta, guarapo (caña de azúcar fermentada), guaro (aguardiente de caña), baile, guayabo (resaca) y muchas risas, y lo pasamos con Alejo, su familia y amigos estupendamente.

Ahora ya hemos llegado a Medellín, y estamos con nuestro nuevo couch, Mauricio, que es muy buen tío, tiene muy buena onda y vive en una casa muy linda. Hoy hemos visitado Santa Fe, un pueblo colonial muy turístico y bonito que está cerca de Medellín, y la verdad es que no hemos parado desde que llegamos, todo el día paseando y visitando sitios, porque es una ciudad muy interesante, muy bien comunicada y con un clima estupendo: “la eterna primavera“.

Cada vez que llegamos a un país aprendemos su jerga (es inevitable y además recomendable, porque es parte del folclore) y nos encanta. Aquí en Colombia nos hace mucha gracia porque dicen cosas que no tienen sentido en España y otras son muy graciosas, por ejemplo:

  •  Cuando saludan dicen: “¿y qué más?
  •  Cuando quieren decir que mientes: “no pues sí
  •  En vez de colega, dicen “marica
  •  Al mal olor de pies le llaman “pecueca
  •  Insultan diciendo “pirobo“, y sapo es cotilla/ chismoso (sapo pirobo sería como cotilla de mierda o algo así)
  •  Para pedir algo, ya sea en una tienda o a cualquiera, dicen: “¿me regala…?”
  •  A las mujeres les dicen madre y a las niñas mamita (aunque sea tu hija). .
  •  Se habla de usted a todo el mundo, incluido novio/a, hermanos, marido, mujer, hijo, etc.
  •  En vez de malo, dicen “maluco” (“no sea maluco“)
  •  A las mujeres las llaman “pollas” (así que a un hombre que le gustan las mujeres “le gustan las pollas“)

Y así mil frases y palabras que ahora no recuerdo. Bueno, pues por ahora ¡nada más que contar marica! os mandamos un abrazo enorme y ¡un besote!!


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5 ideas sobre “No pues sí