Profanando lugares sagrados… 4


No sabía si contar lo que me ha pasado estos días en este post, pero he decidido que tenéis derecho a reíros un rato.

Resulta que después de Sumpango, llegamos a Antigua, donde nos esperaba nuestro nuevo couch (como me gusta decir eso y no “fuimos a buscar un hostel“), Héctor, un máquina de tío, un personaje que nos ha caído súper bien, primero porque nos vino a recoger a la terminal con un puro en la mano y unos andares que nos recordaban a Juampi (el hermano de Chema) y luego porque ¡¡es el clon de Juampi!!. Nos ha encantado conocerle y esperamos de verdad volver a encontrarnos con él en alguna parte del planeta o fuera de él.

Nos guió un poco por la ciudad, nos indicó como movernos, que buses coger, como orientarnos con el volcán y nos llevó a su casa, que está a las afueras de la ciudad, a soltar las mochilas y a conocer a los otros couch que estaba alojando: Mathilde y Gerardo, una pareja viajera franco-argentina. Son artesanos y amigos de Anita ¡¿por qué el mundo es tan pequeño?! vuelvo a decirlo, pero me encantan estas coincidencias. Anita es la colombiana que conocimos en el camping de la Playa Uvita en Costa Rica.

Bueno, pues estuvimos charlando en la casa, que es gigante y teníamos un dormitorio para cada uno (y aún así quedaban libres como 3 más), Gerardo me enseñó a hacer nuevas manillas (pulseras), y cocinamos para la cena.

Al día siguiente Héctor nos llevó al mercado de la ciudad donde comimos plátanos rojos, compramos, y paseamos con Gerardo y Mathilde, que nos llevaron a comprar más hilo encerado brasileño de distintos colores, para hacer nuevas pulseras e intentar sustentarnos en el viaje (si queréis encargarnos una, poneos en contacto con nosotros y por un módico precio os la enviamos a casa con una linda postal).

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Después de comprar y pasear, comenzó a llover y apuntaba que iba a caer una gran tormenta, así que agarramos el bus que nos dijo Héctor y volvimos a la casa. Ahí cocinamos, seguimos charlando, compartiendo anécdotas de viaje, hicimos más artesanías, y así pasamos el día. Sí, ya se que estáis pensando, “la vida del viajero es muy dura…” pero yo no la diseñé así.

En esos días visitamos Antigua de cabo a rabo, además era principio de Mayo, y sacan a una Virgen y adornan todas las cruces de la ciudad con flores. Subimos al Cerro de la Cruz, donde vimos la panorámica de la ciudad, visitamos el Museo de Jade, la ermita de Santa Cruz, paseamos por sus calles, plazas, probamos helado de chocolate con bacon (queríamos probar el de tabaco con ron, pero no les quedaba), y otro día nos subieron gratis en combi al Cerro San Cristobal (desde el mercado de artesanías de la calle del Arco salen carros cada hora o así que te llevan gratis a un restaurante que hay en el cerro pero no es obligatorio consumir). Fuimos con Héctor una mañana andando hasta San Juan, un pueblo que está muy cerca de su casa, y allí nos contó acerca de la cultura guatemalteca, la política y la historia de sus volcanes.

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Nos despedimos de Héctor y nos vinimos a Retalhuleu, una ciudad en la que vive Purita, una familiar de Chema que es misionera en esta ciudad desde que tenía 30 años (de hecho los cumplió aquí), y de ésto ya hace unos 49 años, así que es más de aquí que de Málaga.

Purita vive en la planta superior del Dispensario Parroquial (es un establecimiento de asistencia médica llevado por la Parroquia). Es una casa enorme y bonita, toda ordenada y limpia, da gusto estar aquí, y vive con dos chicas que son hermanas muy divertidas: Legby y Bety. Ya os contaré en otro post acerca del Dispensario y de la labor social que realizan aquí en Guatemala desde hace tantos años.

Por las mañanas viene Francis a trabajar a la casa, cocina, compra, limpia y organiza todo, y es una alegría de mujer, siempre de buen humor y cariñosa. La verdad que las cuatro son un amor, nos están cuidando como si fuéramos sus hijos.

Nada más llegar, Purita nos dijo que iba a darnos unos tarritos para analizar nuestra orina y heces y ver como andábamos de salud después de año y medio por Latino América (miedo me daba porque no le hemos hecho caso a Marina, la dorctora de sanidad exterior, en casi nada, solo en que es mejor beber cerveza que agua). Al día siguiente le entregamos los tarros y a medio día ya subía Purita diciendo que Chema no tenía nada, pero yo tenía amebas. ¡Amebas yo! pero si a mi no me duele ná… pero bueno, fuimos a hablar con la doctora y me dijo que eran quistes de amebas y por eso es asintomático, pero en cualquier momento revientan y se vuelven locas (eso explicado con mis palabras que me gustan más que las de la doctora). Me recetó “Secdazol 500” y listo.

Estos días hemos estado descansando en esta linda casa y dejando que nos cuiden. Hemos acompañado a Francis al mercado, paseado con Purita por la ciudad, cocinado y organizado todo lo que teníamos que organizar.

Hablamos con Neus, nuestra amiga catalana que conocimos en Cusco, porque nos dijo que trabajaba en una mensajería y nos podía enviar un paquete gratis, y como mi hermano iba a Barcelona y nosotros íbamos a estar aquí un tiempo, quisimos aprovechar para darle algunas cosas que necesitamos y nos la enviara a esta dirección.

Y aquí llegamos a la historia que no sabía si compartir al completo con vosotros, pero ahí va:

Nos recogieron un hermoso día en casa de Purita, Bonifacio y sus hijos: Boni, Sabi y Braian. Con ellos íbamos al Volcán Chikabal, para ver la Laguna sagrada que hay en el cráter del volcán. Nos montamos en el Jeep de Purita y nos fuimos al Volcán. Aparcamos el Jeep en la entrada y comenzamos a subir el volcán en dirección al mirador, que es la parte más alta del cráter, haciendo paradas para comer un plátano, beber agua o comer unas galletitas saladas, y una vez arriba, comimos algo y no pudimos disfrutar de las vistas porque estábamos dentro de la nube y lo veíamos todo blanco.

Para que os hagáis una idea de lo bonito que es el sitio, os voy a contar su historia, que es muy interesante y espiritual. Es el centro de la cosmovisión Mam (pueblo maya), y el volcán y la laguna están protegidos por los nahuales (representaciones de elementos de la naturaleza), seres espirituales que protegen a las personas desde su nacimiento. En lengua Mam, “Chikabal” significa “Agua de espíritu dulce“. Estando en la laguna, después del medio día, normalmente se observa un fenómeno sin igual: la niebla ingresa al cráter donde reposan las aguas de la laguna, se acerca a la superficie de la laguna y como si un espíritu bebiera, posteriormente se retira, “escapando” del cráter.

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Bueno, ya tocaba bajar a la laguna, por unas escaleras en medio de la naturaleza, todo súper verde, en ese lugar sagrado, cuando… de repente y sin avisar me crujen las tripas, y yo de un brinco me perdí entre los arbustos (por suerte llevaba papel higiénico en la mochila…) porque mis amebas habían decidido hacer acto de presencia en ese maravilloso lugar S A G R A D O, donde estaban esa semana de culto, con rezos y ofrendas, así que yo dejé varias ofrendas también, porque ya fue un no parar, y a cada rato desaparecía del camino, mientras todos admiraban esa maravilla de lago, para ocultarme en el bosque a odiar a las malditas amebas y orar a los dioses para que parara.

Por suerte, ya soy medio ninja y nadie me vio ni oyó. A la vuelta le contamos a Purita, que se partía de risa y comencé a tomar mis pastillitas naranjas para deshacerme de estos malditos bichos que no extrañaré.

Al día siguiente fuimos con Purita, José y Olga a conocer las ruinas mayas de Tak’alik Ab’aj, donde tuvimos el peor guía de todo este viaje, pero no importó, porque el lugar es muy bonito, lo tienen bien conservado y los jardines son preciosos. Después de esta visita nos fuimos a tomar café a casa de Silvia, una amiga de Purita, que al estar celebrando el día de la madre (aquí se celebró el 9 de Mayo) tenía a su familia en casa: Karin, Fredy y sus hijos. Allí echamos la tarde y disfrutamos con estas familias.

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Ya estoy sana como una lechuga (creo…), aunque la lechuga tiene amebas…. entonces mejor estoy sana como… una remolacha, y mañana nos vamos a Quezatenalgo, donde tenemos couch y después iremos al Lago Atitlán, que nos han dicho que es una hermosura, para hacer tiempo mientras llega nuestro paquete desde España. Ya os contaremos.

¡¡Un abrazo!!


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