Quién nos iba a decir… 4


… que se puede asomar uno al cráter de un Volcán activo.

Pues sí, ayer volvimos de una excursión al Volcán Telica, un volcán activo que hay en León, en Nicaragua. Nos recomendaron muchos viajeros hacer este trek, y en el fondo me daba un poco de susto… subir a un volcán activo… “¿y si justo cuando estamos nosotros le da por hacer erupción…?” ya se que es poco probable, pero digo yo que la probabilidad existe. Pero bueno, ahí me armé de valor (igual que hice cuando me tiré al río a nadar con los delfines rosados viendo como me miraban los cocodrilos y caimanes, y sabiendo que había pirañas… pero hay que superar los miedos… así que…nos lanzamos de nuevo), y subimos con Mael (un viajero francés que está recorriendo el mundo en bici desde hace años) y Francisco (nuestro amigo alicantino de Tres Américas en Bici). Además, tiene razón Chema, cuando le dije que me parecía peligroso, me dijo: “¿sabes qué es muy peligroso? ¡La vida! ¡es peligrosísima! te puedes morir”.

Os voy a contar por orden cronológico lo que hemos hecho desde el último post, para no liarme, y luego sigo con la visita al volcán, que ha sido lo último que hemos hecho.

Nos despedimos de Granada, una linda ciudad muy turística, y llegamos en bus directos a Managua, donde solo paramos para agarrar otro bus a León (mal hecho, porque en Nicaragua creo que es la única ciudad donde se puede conseguir yerba mate…). En el minibus, se sentó un señor muy simpático junto a Chema que tenía una hija viviendo en Mallorca y estuvieron todo el viaje hablando. Al llegar a la terminal de León, nos estaban esperando unos chicos con unas bici-taxis, y nos ofrecieron llevarnos, pero como siempre, a precio gringo… 5 dólares por cada uno, cuando a un local por el mismo servicio le cobran ¡¡5 córdobas!! (que viene a ser 20 céntimos de dólar) ¿qué os parece la diferencia?. Cuando estás de turista, todo te parece barato y piensas: “ah! que barato! solo 5 $. En mi país por esto me cobrarían 10…“. Pero el viajero no piensa así, piensa: “¡¿Cómoooo?! 10 $ por llevarnos ahí al lado cuando puedo ir gratis andando, y con esos 10 $ me pago la comida de varios días…“. Esa es la diferencia, además de que no queremos que nos engañen por el simple hecho de que somos turistas. Pagamos el precio justo, y si no, andando, que fue lo que hicimos, no estamos dispuestos a pagar más por el mismo servicio. Nos fuimos caminando con el nuevo amigo de Chema (creo que se llama Ramiro), que nos acompañó hasta el centro que estaba muy cerca. Ahí estuvimos preguntando en un par de hostales, uno muy caro, otro muy feo, y a la tercera va la vencida (otras veces buscamos más, pero hacía demasiado calor para andar por la ciudad con las mochilas).

Encontramos un hostel muuuy lindo, zona céntrica y barato, con muy buena onda y buenas instalaciones. Nos ofrecieron una habitación compartida, para 4, por 11 $ los dos por noche, desayuno incluido. Se llama Hostal El Albergue, y estamos de lujo, porque el ambiente es bueno, los voluntarios son re buenos, y estamos solos en la habitación aunque sea compartida.

Aquí nos encontramos con Francisco de nuevo, que estaba en otro hostel un poco más caro y se vino al nuestro a la siguiente noche, y conocimos a Mael, que está recorriendo el mundo en bici, y va hacia el Sur.

León es una ciudad muy bonita, rodeada por 14 volcanes, conocida como la ciudad universitaria, de donde surgió Rubén DarioUna ciudad sin edificios y bonita arquitectura. Es tranquila y segura, a la par de calurosa.

Quisimos conocer más sobre la historia de este país y el mejor sitio era el Museo de la Revolución Sandinista, donde los ex guerrilleros te enseñan el museo y te cuentan la historia del país, que ha estado en guerra durante 10 años. Te explican acerca de la dictadura de la familia Somoza y de la Revolución Sandinista, llamada así en honor a Sandino, quien puso fin a esta dictadura. Nos subieron al tejado del edificio, que no inspiraba mucha confianza, pero después de ver saltar sobre él a Marcelo ,nuestro guía, nos subimos fiándonos de él, y pudimos apreciar una panorámica de la ciudad rodeada por tanto volcán. realmente bonito.

Paseamos por la ciudad, vimos tronos, vendimos pulseras, comimos platos típicos y frescos (así se llaman aquí a los zumos, o jugos en Sudamérica), y averiguamos la forma más barata para llegar al volcán Telica, así que descartamos el tour y contratar un guía, que nos parecía innecesario puesto que no había mucho que explicar de esta excursión, no es lo mismo que visitar unas ruinas por ejemplo.

Tras conseguir toda la información, compramos comida y agua, hicimos las mochilas (linternas, hamacas y bolsas de dormir nada más), y cogimos el bus que pasaba por San Jacinto, donde nos teníamos que bajar. Hay varios caminos y nos recomendaron este, que aunque es un poco más largo, decían que era más bonito. Bonito no era la palabra exacta, porque estaba todo quemado (quema de rastrojo), pero me imagino que será mejor que los otros. Pasamos por los hervideros de San Jacinto, donde nos querían cobrar 2 $ por persona, le regateamos y pagamos finalmente 3 entradas en vez de 4.

Para el que no lo sepa, los hervideros, según wikipedia, “son una falla geológica con intensa actividad geotermal, que puede ser apreciada directamente sobre la superficie del suelo“, barro con olor a huevos podridos hirviendo en el suelo vaya, y estos estaban llenos de basura para mayor defraude.

Seguimos el camino en dirección al volcán, que estaba sin señalizar, pero para eso están los teléfonos móviles. Chema tiene una aplicación que se llama “wikiloc” que nos llevó directos. Tardamos casi 5 horas en subir, parando para comer por el camino, y tranquilitos, sin prisa, porque sabíamos que teníamos que esperar al anochecer para intentar ver la lava.

Volcán Telica

Al llegar es impresionante porque de repente te encuentras con el volcán de frente, humeante y gigantesco, ocupando casi todo tu horizonte, y ya estábamos deseando llegar al cráter para asomar la cabeza a ver que había dentro, y lo que vimos en realidad no era naranja, ni rojo, ni lava ni ná, estaba todo blanquito, solo vimos el humo, pero ahí valientes asomábamos la cabecilla, por si conseguíamos ver algo más, pero nada más que humo. Si lloramos no fue de alegría.

Lo mejor del día, incluso más que el volcán, fue a la llegada, que vimos en medio del campo al vendedor de cervezas frías, con su nevera de playa al hombro, y fue como dice nuestro amigo italiano Raffaele: un espejismo, el mejor del día.

Compramos nuestra cara cerveza (40 córdobas, al doble que en la ciudad, pero el espejismo no tiene precio) y colocamos nuestras hamacas, para ir a ver el atardecer detrás del volcán y después sin luz intentar ver la lava.

El atardecer fue impresionante, y la lava… nos hizo llorar de nuevo,,, siguió oculta detrás del humo… pero bueno, nos conformamos con lo visto.

atardecer volcan Telica

Al bajar a las hamacas, para cenar algo y dormir, nos encontramos con unos muchachos que nos querían cobrar 5 $ por la entrada al volcán que ya habíamos visto y por quedarnos a dormir en el campo. Yo cuando llegué ya estaban discutiendo con Francisco y Chema, y llegué justo con la frase del día: “no se si será casualidad, pero fíjense que ésto solo nos pasa con los españoles“, a lo que contestamos los tres a la vez: “ay! mire usted que casualidad ¿¿nooo??“” así que nada, después de la caminata y del día tan entretenido, nos venía bien una pequeña discusión, en la cual le dijimos que se cobra a la entrada y no una vez ya estaba todo visto, que en ninguna parte en el camino había ningún cartel que indicara que había que pagar entrada, que ya les habíamos pagado la entrada abajo en los hervideros, y al fin se le escapó al hombre que es una donación, es decir, que es voluntario el pago, y dijimos: “ahhhh! entonces es cosa mía si pago o no“, y claro está que no pagamos.

¿Quién soy yo para quitarle esa fama a los españoles?, seguramente haya costado años conseguirla y no voy a venir yo a cambiarnos la fama.

A la mañana siguientepies sucios nos despertamos tempranito, contemplamos por última vez esa maravilla, y bajamos de vuelta a San Jacinto, deseando llegar para darnos una ducha y quitarnos esa cantidad de tierra que teníamos en el cuerpo. Bajamos bien rapidito, en menos de 3 horas, nos comimos un helado esperando el bus, y al llegar al hostel, ducha, cerveza y siesta.

Fue entretenida la excursión, y ya puedo decir que he asomado la cabeza en un volcán activo.

Nos hemos vuelto a despedir de Francisco que ha tomado su camino a El Salvador (otra vez nos ha adelantado), pero como siempre, ha sido un hasta luego, y nosotros hemos aprovechado para organizar nuestra futura ruta por El Salvador, donde ya tenemos couch. Tengo un buen presentimiento con este pequeño país, creo que lo vamos a disfrutar de lo lindo.

Un abrazo y hasta pronto!!!


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