Tengo el mal del puerco… a la malagueña!! ¡¡Asuuu mecha!! 7


Hace poco, en Progreso aquí en México, escuchamos una frase que nos hizo abrir mucho los ojos y mirarnos el uno al otro: ¡asu mecha!, y fue porque en Perú, no se si recordáis, se dice en los mismos casos ¡asu mare!, es decir, para expresar asombro.

Nos encanta cómo  hablan los mexicanos, y nos están pegando su acento y frases. Os voy a contar algunas porque ¡¡me encantan!!

“Asu mecha”: es una expresión de asombro, como decir ¡caramba!

“Tengo el mal del puerco”: es cuando has comido y estás tan lleno que te entra sueño.

“A la malagueña”: algo prepotente, altanero, bajuno… ¿por qué será esta frase….?

“¿kiubo?”: Hola,¿que tal?

“Esta noche… cena pancho”: esta noche… carricoche.

“¡Qué milanesas que no te visteses!”: ¡qué milagro que te dejas ver!

“¡Me vale madre!”: Me da igual.

“Me la eché a la bolsa”: Me la gané, conseguí su amistad.

“¡Soy hippie y me peino patrás!”: ¡Me da igual!

“Me mandó por un tubo”: me mandó a la mierda.

Y mil frases y palabras que no hace falta que explique qué significan, como está de la chingada, bien pedo, bien chido, bien culero, bien pinche, bien padre, a toda madre, de poca madre, a las mujeres les dicen viejapena es vergüenza, dicen simón en vez de sí, cantinflear es decir cosas sin sentido y hay mil palabras que ya hemos introducido en nuestro vocabulario como: pendejo, ¡no manches!, botana (tapa), fresa (pijo)…

Después de este paréntesis popular, os voy a contar como ha sido nuestra experiencia en México desde que llegamos. Por lo pronto os adelanto que nos ha ido genial y amamos este país, que no es peligroso (solo hay que evitar ciertas ciudades) y la gente es buenísima.

Desde la frontera de México, agarramos varios vehículos para poder llegar a Palenque (Chiapas), y le preguntamos al chófer por el “chedraui” (una cadena de supermercados de México) y allí nos dejó con las mochilas justo cuando empezó a llover. Nos pusimos en marcha en busca de la casa de nuestros nuevos couch, con la lluvia y mi fiebre, y por suerte nos dieron muy buenas indicaciones y llegamos a una puerta que siempre estaba abierta de una casa de 3 plantas. Esta es la casa de Mireya, que más que una casa parece un hostal, porque está 24 horas abierta y admiten a todos los viajeros que pasen por allí. Mireya es la mamá de una familia muy grande y hippie. Ella quiere educar a sus hijos de otra forma, quiere que aprendan a compartir y respetar, y que no tengan prejuicios con nadie, por eso abre las puertas de su casa, no solo para ayudar al viajero, si no para que sus hijos aprendan de ésto. Tiene 5 hijos, su marido Edmundo, y muchos mochileros que van y vienen. Nosotros coincidimos allí con dos argentinos muy buena onda: Mariano y Pablo. Con ellos estuvimos esos días, pero tranquilos en la casa y por la ciudad, no hicimos gran cosa, porque estuve pasando la fiebre, con miedo de que fuera chikunguña, pero llegó una mochilera francesa médico (Elsa) que me dijo que no me preocupara, que no era ni dengue ni chikunguña, porque me dolía la garganta, y ese no es síntoma de estas enfermedades. Fue decirme eso, y me recuperé super rápido. Lo que es la mente…

18420660124_906e96f3cf_zDe aquí nos fuimos a La Laguna de los 7 Colores, en Bacalar. Nos habían enseñado fotos otros viajeros y decidimos que no nos lo podíamos perder. Es como mar caribeño, con una gama de 7 azules (desde el turquesa hasta el azul marino), de agua dulce, tierra blanca (parecía arena de lejos, pero era tierra) y todo rodeado de selva. Allí llegamos de madrugada porque el bus más económico llegaba a las 5 am, y nos fuimos a buscar el camping municipal que nos habían recomendado mientras la ciudad dormía. Esperando a que lo abrieran, vimos el amanecer en el lago, Chema se dio su primer baño y nos fuimos a montar la tienda de campaña. La encargada del camping nos avisó de que todavía están rehabilitando el
lugar y lo único que nos ofrecía de servicio era el espacio para acampar y los baños, y pensamos que con eso suficiente, porque era realmente barato el sitio. Allí conocimos una pareja francoespañola con la que pasamos nuestra estadía en Bacalar, Rosa (una andaluza con mucho arte) y Thomas (un francés amante de los cocos). Con ellos visitamos varios lugares, comíamos en un comedor social que hay a unas cuadras del centro, en el que además de estar muy buena la comida, nos costaba solo 5 pesos por persona el menú con la bebida (unos 0,35 euros) y uno de los días fuimos al cenote Azul. Voy a explicaros qué son los cenotes, porque yo no lo sabía hasta que llegué a Quintana Roo. Se cree que aparecieron hace millones de años, con la caída un meteorito que acabó con los dinosaurios. Formaron estos huecos que se convirtieron en pozos de agua natural. Pueden ser a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta. Para los mayas, era algo mucho más místico e importante, ellos pensaban que  eran fuentes de vida que proporcionaban el líquido vital, además de una entrada a las maravillas del otro mundo y el centro de comunión con los dioses.

En México hay miles de cenotes, y puedes hacer snorkel o submarinismo en ellos, porque el agua es muy clara y son muy profundos, además tienen grutas que conectan con otros ríos subterráneos.

Después del cenote Azul, queríamos darnos un baño en la laguna, pero no en el camping, que era donde siempre nos bañábamos, y nos costó mucho trabajo encontrar un acceso a la laguna, porque está rodeado por propiedades privadas, y, o bien te cobran por acceder por su propiedad, o no te dejan pasar.

18855784730_116e9925d8_zVimos una puerta de garaje abierta y decidimos entrar a preguntar, por si nos dejaban bañarnos por su acceso, pero nos vieron unos jardineros de la casa de al lado y empezaron a hacernos señas de que no pasáramos por ahí y fuéramos a donde estaban ellos. Les hicimos caso y resultaron ser dos genios. Nos dijeron que ellos tenían un terreno más adelante y podíamos estar ahí toda la tarde si queríamos. Eso hicimos y era un sitio precioso, todo lleno de palmeras y árboles frutales, y allí nos bañamos, y estuvimos hasta que llegaron estos dos señores que vieron a Thomas intentando subir a las palmeras (recordáis que es amante de los cocos), les hizo mucha gracia ver a un francés subido a sus palmeras, y nos estuvieron dando cocos hasta decir basta, ¡qué barbaridad! y ¡que ricos!. Nos regalaron una bolsa llena de mangos y una guanábana riquísima. Nos fuimos de allí muy llenos, pero felices, y al día siguiente nos acordamos todos de los cocos, porque no sabíamos que eran tan laxantes. Y lo mejor es que ¡los baños estaban averiados! pero nada, ahí nos apañamos como pudimos.

Al día siguiente, bien temprano, agarramos las mochilas y nos fuimos dirección a Cancún, donde nos esperaba nuestro nuevo amigo del alma Gerson. Los días con él fueron entretenidos y descansamos muchísimo, porque hubo un temporal muy fuerte y no había quien saliera sin volver chorreando. Una de las noches sí salimos, fuimos con Indra, su no esposa y mejor amiga, a un concierto de rock de unos amigos suyos, a un local muy bacano, que se llama Black Pub. El resto de los días, paseamos, fuimos a Playa Delfines y comimos platos típicos.

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Un día, llegó Gerson del trabajo y nos dijo que tenía plan para el domingo, pero era justo cuando nosotros íbamos a Isla Mujeres de visita, pero nos dio una gran sorpresa, porque el plan era allí mismo, en Isla Mujeres. Le habían premiado su buen trabajo con 4 invitaciones a un “all inclusive” de un día a un hotel de 5 estrellas llamado “Isla Mujeres Palace“, al sur de la isla.

El domingo madrugamos para llegar a la Isla bien temprano y poder disfrutar del all inclusive (todo incluido) desde el desayuno. Fuimos al puerto de Cancún y cogimos el barco. Llegamos al hotel y nos fuimos directos a la terraza del restaurante donde nos pusimos hasta arriba de salmón, jamón y cosas que ya hacía mucho que no comíamos. Jugos, fruta, cereales, café, acompañaban nuestro delicioso desayuno a pie de playa caribeña, como si fuéramos ricos (pensándolo bien, somos ricos). De ahí, con el estómago bien lleno, hicimos una excursión al Tortugario, un lugar que tiene como objetivo proteger a las tortugas gigantes de mar. A mi no me gustó mucho, porque no me gusta ver animales atrapados, aunque sea por una buena causa (protegerlas de los cazadores), porque estuve preguntando y me dijeron que nunca las dejaban en libertad puesto que siempre habían estado en cautiverio, a lo que yo me pregunté, ¿cuál es el objeto entonces de tener encerrados estos animales en un espacio tan pequeño? mejor encerrar a los cazadores y listo, ¿no? no se… muy triste, pero habría que estudiar más el tema para poder hablar sobre él. A mi simplemente no me gusta.

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Después de ésto, volvimos a nuestro lujoso hotel a bañarnos y pedir comida y bebidas como locos. La verdad que fue algo abusivo, pura gula, pero… una vez al año… Estuvimos todo el día en la playa con Gerson e Indra, riendo, escuchando música, probando distintos cockteles, cebándonos de cebiche, probando pizzas recién hechas a la leña y tomando cervezas en la orilla del mar.

Por la noche, nos duchamos, nos pusimos guapos y fuimos a cenar. Ésto fue como el último mantecao. Ya sabíamos que nuestro all inclusive tenía las horas contadas, y nos pusimos finos para la cena, un buen vino, entradas, mucho pescado y un postre delicioso.

Para rematar, nos tomamos unos licores (para poder digerir esa barbaridad de comidIMG-20150618-WA0004a) y jugamos al billar, hasta que, tal cenicienta a media noche, salimos corriendo de allí antes de que los no esposos perdieran el último barco, y nosotros nos fuimos a Hostal Poc-Na a encontrarnos con Alain, nuestro couch en la Isla, que es un antropólogo de profesión camarero, con una conversación muy interesante y enriquecedora, y ¡es un tío genial! Siempre sonriendo y dispuesto ayudar.

Quedamos con él en este hostel, que según nos dijeron es el más antiguo de México. Nos invitó a quedarnos de fiesta con él, pero estábamos cansados y llenos, y pensamos que mejor nos íbamos a soltar las mochilas y a descansar a la casa. Por suerte Sara (su otra couch) estaba cansada también. Ella es una francesa submarinista profesional que viaja dando clases de submarinismo.

Tiene un pequeñísimo apartamento, con su cama, cocina y baño, y allí nos alojó junto con otra couch. A pesar del espacio tan reducido, estábamos super cómodos y dormíamos en nuestras hamacas, así que durante el día era fácil recogerlas y dejar el paso libre.

Fue muy divertido recorrer esta pequeña isla, porque está llena de turistas y todos ellos alquilan carritos de golf para recorrerla, y vimos que la mayoría de los carritos iban solo con 2 personas, cuando entran 5, así que decidimos probar a hacer dedo (autoestop), y aunque muchos nos miraban por encima del hombro en plan: “sí claro, yo estoy pagando y tú vas a ir gratis“, otros paraban divertidos por la idea de hacer el trayecto acompañados y a cambio les contábamos historias de nuestro viaje, o simplemente sonreíamos en el recorrido porque hablaban otro idioma. El día que más suerte tuvimos fue uno que nos paró una pareja de cordobeses (argentinos) muy loca y divertida, Juan y Marian, se metían por todas partes con el carro y les daba igual que estuviera permitido o no, y si alguien les decía algo ellos decían: “Ouhh! thank you!”, nos miraban y nos decían: “así piensan que somos gringos y nos dejan en paz“. Recorrimos la Isla entera con ellos, de Punta Norte a Punta Sur y vuelta al norte, y allí después de saludar a Alain en la cafetería donde trabaja, comimos en el bar La Tablita (el lugar más barato y no turístico de la isla, 22 pesos la chela con botana) y nos fuimos a la playa a tomar el sol, bañarnos, vender pulseras y ver la puesta de sol.

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Uno de los días, estábamos con Alain en el supermercado y se encontró con su amigo Manuel, que trabaja en El Garrafón de Castilla, un hotel y Club de playa que es genial, y nos invitó a que fuéramos. El sitio es un paraíso, y además de que las instalaciones están muy bien, nos dieron un equipo de snorkel y nos fuimos a bucear. Hay mil peces, mil colores, estrellas de mar gigantes, erizos, corales, etc. Disfrutamos en ese lugar, hamacas, cervecitas, playita y tranquilidad, y encima, hemos tenido la suerte de que necesitaban una web para el club y una nueva identidad corporativa, y Manuel nos la han contratado a nosotros. Ya le hemos hecho el logotipo y ahora estamos diseñando la web (ya sabéis que si alguien necesita una, por un módico precio, estaréis además colaborando a que este par de viajeros puedan seguir viajando, o si preferís una pulsera con una postal del lugar, mandadnos un mensajito y ¡os la mandamos a casa!)

Volvimos a Cancún, a casa de Gerson, y celebramos el cumpleaños de Chema que era esa noche a las 00:00, en casa de Indra. Cenamos como reyes, nos tomamos unas botellas de vino y a casa a dormir. Al día siguiente nos esperaba un viajecito a Mérida, con la mamá de Gerson (Esperanza, pero la llaman Pera), que es couch y no lo sabe.

19060810926_f1e1f4f676_kGerson le ha hecho un perfil de couch y le manda a los viajeros que pasan por su casa.
Nosotros fuimos los primeros en recibir, y nos encantó la experiencia de estar con Pera, una señora muy pequeñita de 86 años, amorosa y coqueta como nadie. Allí estuvimos con ella casi una semana, platicando y aprendiendo acerca de la cultura mexicana. Nos enseñó mucho sobre el folclore mexicano y nos puso mucha música de Pedro Infante porque lo conoció de joven e iba a ser el padrino de su hijo mayor, pero murió en un accidente antes del bautizo. Pasamos un domingo con Teresa, su hija e  Ismael, que nos llevaron a Baca, un pueblo que hay a una hora de Mérida, a un evento organizado por FUNDEBIEN, una fundación para la ayuda y el bienestar de enfermos de cancer, fibromialgia y lupus, principalmente. Este evento fue para recaudar fondos para la fundación y hubieron actividades organizadas por distintas congregaciones religiosas, católicas, mayas, budistas, sufies…

Cuando íbamos a salir por tierra en dirección a Oaxaca, decidimos que iríamos en avión a Guadalajara porque vimos vuelos muy baratos, y como faltaba una semana para el vuelo, decidimos recorrer la zona y buscamos couch en Progreso, ciudad costera. Fue así que tuvimos la suerte de conocer a Citlaly (nombre maya que significa “Estrella de la mañana”), una chica increíble, generosa, linda, alegre y ¡canta super bien!. Nosotros éramos los primeros viajeros que recibía y estaba muy ilusionada. Nos llevó, junto con su novio Orko, a ciudades cercanas, cenotes (San Ignacio y …), al ojo de agua “el corchito“, al Gran Museo del Mundo Maya (que nos salió gratis porque nos dieron en el Museo de artes populares 4 invitaciones), a la playa, al puerto, y lo mejor, nos convenció de que teníamos que visitar Chichen Itzá (“Boca del pozo” en maya), una de las maravillas del mundo, unas ruinas mayas muy bien conservadas que están en Yucatán, y que habíamos decidido no ver por el elevado coste a los turistas. al decidir que íbamos a visitarlo, me puse a investigar de que manera podíamos entrar gratis, y averigüé, gracias a nuestro amigo colombiano Lenin que está recorriendo Latino América en bici, que enviando un email al director de las ruinas (Marco Antonio Santos) explicándole nuestra situación, nos darían una entrada de cortesía para entrar al mismo. Además el domingo es gratuito para nacionales, así que decidimos ir el domingo Citlaly, Chema y yo, y la mamá de Citlaly nos dejó su coche, así que nos salió redondo. Salimos bastante tarde de Mérida, pero en una hora y media ya estábamos en las ruinas, a eso de las 12:00 am, fuimos rapidito a recorrerlas, a sacarnos muchas fotos y a hacer un vídeo para La Comunidad Viajera, que quería celebrar su primer cumpleaños con un videoclip comunitario, de cada uno de nosotros en distintas partes del mundo, y ¿qué mejor sitio que una de las maravillas del mundo? la gente nos miraba raro porque Chema y yo nos pusimos a bailar sin música en medio de las ruinas, pero nos reímos mucho grabándolo.

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Después de visitarlo todo, que ya dedicaré un post único a estas ruinas contando todo lo que hay y qué nos pareció, nos fuimos a comer porque teníamos mucha hambre después del bailecito, y de ahí vuelta a Progreso. Esa noche, que era la última en Progreso y con nuestros nuevos amigos que ya estamos extrañando, nos llevaron al Restaurante Macaletas, de la mamá de Citlaly, donde hay conciertos y shows de travestis.

Volvimos a Mérida para ir al día siguiente al aeropuerto y llegar a Zapopán, en Guadalajara donde nos esperaba Cathering-Claire, una gringa de 49 años con la que íbamos a hacer un voluntariado aquí en Guadalajara. Nos habían salido varios voluntariados, en varios hostales y éste, para ayudar en una mudanza a esta señora que tenía dos hernias de disco, y decidimos probar suerte con la gringa, pensando que iba a estar buena la experiencia (a pesar de que a Chema no le dio un buen palpito, yo me dejé llevar por las apariencias…) y de paso ayudábamos a alguien que realmente lo necesitaba y con urgencia, pero fue un error total.

P1300131La experiencia os la resumo porque ¿para qué le vamos a dedicar tiempo y espacio en nuestras vidas? al principio era tan cándida y simpática que estridía, y un día de repente se puso muy rara, se agobiaba y lloraba, tenía cambios de humor y mala memoria. Comenzó a llorar mínimo una vez al día, y por tonterías, y ahí pensamos que tenía depresión, pero debe de ser algo más (su medico lo sabrá, no nos interesa). La convivencia se hizo insoportable y no era un voluntariado, si no un trabajo y bastante duro (en el que no cobrábamos), sin días de descanso y en vez de echar 5 horas al día como habíamos pactado, pasaron a ser una media de 7 horas diarias, los 7 días (en vez de 5). A mi ya me dolía la espalda, y además teníamos que cocinar y limpiar la casa… éramos esclavos de una mujer que ni siquiera nos caía bien. después de 15 días los astros decidieron que nos íbamos de esa casa, por suerte recogimos rapidito le dijimos lo que pensábamos de ella, y nos fuimos con una pareja mexicana de couch que habíamos conocido una semana antes (Silvia y Alex) que son maravillosos y nos salvaron de ese infierno. Con ellos habíamos salido una noche y fue la noche más divertida desde que habíamos llegado a Guadalajara, nos enseñaron varios locales en la ciudad, y uno de ellos nos encantó: “Pare de Sufrir“. Un lugar muy alternativo donde se bebe mucho tequila y mezcal, y la música es nacional.

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Con ellos, por fin, hemos conocido bastante de Guadalajara, nos llevaron a Tlaquepaque,  a La Pulquería (un local donde se bebe únicamente Pulque, la bebida de los dioses aztecas, que es fermentado de la penca del maguey), hemos salido a varios sitios de fiesta con ellos por las noches y nos han dado a probar muchas comidas típicas mexicanas, algunas las cocinaron ellos y otras en la calle, como por ejemplo el pozole, quesadillas, birria, las famosas tortas ahogadas, que conseguimos comerlas ¡sin mancharnos! Un día de estos tenemos que subir más recetas, porque en México ¡¡nos estamos volviendo locos con la comida tan rica que hay!! estamos totalmente enamorados del mole. Aquí hacen cosas muy arriesgadas, como echarle chile hasta a los dulces, y a la cerveza le echan de todo, desde limón y sal, hasta ¡¡camarones o almejas!! eso ya no me gusta tanto, pero lo pruebo porque nunca se sabe si puede llegar a ser mi bebida favorita…

Tienen una perra preciosa con un magnífico nombre: Gordita Letal. Es una husky muy buena con los humanos, pero con otros animales… es letal.

Estando con ellos, volvimos a escribir a los hostales que habíamos rechazado, preguntando si seguían necesitando voluntarios, y nos contestó Abraham, del Lion Hostel, diciéndonos que nos pasáramos por el hostel para hablar, y así hicimos, nos acercamos una tarde. Él nos cayó muy bien y el hostel es muy bonito y tranquilo, así que decidimos quedarnos con ellos.

Hace una semana que estamos aquí y parece una gran familia, compuesta por trabajadores, voluntarios y clientes, y estamos todo el día compartiendo, mate, comida, historias, comida… ayer por la noche por ejemplo, Shibani (una voluntaria de la India) cocinó comida típica de su tierra para todos. Tenemos que ir preparándonos para hacer un día de spanish food.

20098_10153366530325027_8232333357290435011_nLa semana pasada quedamos con Varo, un chico de couch que nos había invitado a pasar unos días con él en Tlaquepaque, y nos llevó junto con su otro couch californiano, William, a pasear por el pueblo y a un bar muy típico y folclórico, que está en El Parián (un recinto de bares típicos en pleno centro de Tlaquepaque), a tomar unas “yerba buenas”, que es vodka con hielo, soda y yerba buena todo licuado, quedando una bebida que parece brebaje para duendes, mientras escuchábamos música mexicana y en el patio interior tenían mariachis en concierto. Antes de traernos de vuelta al hostel, nos invitó a unos tacos riquísimos, de lengua, hígado, corazón, tripas… suena mal, ya lo se, pero no os imagináis qué delicia… Soy fan de la comida de los puestos callejeros.

El resto de los días hemos estado bastante tranquilos. Nuestra rutina aquí es cocinar, ver películas, pasear, quedamos con Silvia y Alex, o con Varo, y así vamos, planeando nuestro próximo destino: California. Ya tenemos la Visa Waiver y lo único que necesitamos es el vuelo para California y el de salida de EEUU. Ah! y ¿a que no sabéis con quién nos hemos vuelto a encontrar?

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¡A nuestro amigo Paco! de Tres Américas en Bici. Seguiremos pisándole los talones hacia el norte. Ojalá nos tomemos otra cervecita en California para celebrar otro reencuentro.

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Otro día os contaré historias del hostel y las personas que habitan en él, como por ejemplo que tenemos una personaja en una habitación compartida que da mucho miedo porque camina como un zombie y solo sale del dormitorio dos veces al día, a la 13:00 y a las 3 o 4 am para tomar un jugo, que ahí es cuando más miedo da, cuando te la cruzas por el pasillo de madrugada…

Y también os presentaré a cada uno de los amigos y compañeros del hostel ¡què son muchos!

¡¡Hasta la próxima!!


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